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Editorial EL UNIVERSAL

Competencia en televisión

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...

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13 de junio de 2012

La falta de competitividad en mercados clave de la economía, tales como el de las telecomunicaciones, hace que los mexicanos paguemos más por bienes y servicios que en otras partes del mundo son obsoletos o cuyo precio es menor a lo que aquí nos cobran por los mismos. Las concentraciones monopólicas son responsables de ese atraso, materia pendiente que habrá de ser revertida en los próximos años.

Por eso es bienvenido el paso dado ayer por la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) de publicar en el Diario Oficial de la Federación el programa de concesionamiento de frecuencias de radiodifusión de televisión que podrá ser materia de licitación pública.

Serán 306 canales en 29 estados del país los dispuestos a ser concesionados, esto representa la cobertura necesaria para servir a 93% de la población del país.

La diversificación de la oferta televisiva ha sido una exigencia, no sólo del sector de las telecomunicaciones, sino de la comunidad política nacional y de la sociedad en general, que recela del hecho de que sólo dos empresas puedan acceder a audiencias de carácter nacional, con lo que queda marginado todo esfuerzo por diversificar la oferta de contenidos, aumentar la infraestructura de la televisión digital o generar modelos alternativos de información y entretenimiento.

Es decir, no sólo se trata de un asunto comercial de reparto del pastel publicitario, ni de discrepancias en la calidad del modelo de contenidos, sino que toca el nervio de la democratización del país, que requiere libertad para ser representativo de la heterogénea sociedad mexicana.

Hay que dar seguimiento a este proceso de tal manera que fomente la competencia y que, en la medida de lo técnicamente posible, se realice a la brevedad, sin dilaciones de hasta año y medio como se calcula originalmente que puede llevar. También que se desenvuelva en un clima de transparencia y legalidad, para que los actores involucrados no acudan al gastado y en muchas ocasiones tramposo expediente de judicializar los procesos para obstaculizar la competencia.

No es tiempo de regatear avances en la competitividad de las telecomunicaciones, que no se limitan a la radio y la televisión, sino que también tienen en la telefonía y el servicio de envío de datos un campo muy extenso por ser expuesto a la competencia y al desarrollo sano, en favor de audiencias y consumidores.



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