Medios y elecciones
El contexto de la competencia política e, incluso, el calor de las campañas, ponen de manifiesto que nuestra democracia es hoy más equitativa que hace seis años. Un factor decisivo en ello ha sido el nuevo Modelo de Comunicación Política (MCP) que ha regulado exitosamente el uso de la radio y la televisión para fines electorales.
Hasta 2006, los partidos políticos tenían acceso a espacios en los medios de comunicación electrónica, a través de una porción de los tiempos del Estado, de compra que realizaba el Instituto Federal Electoral (IFE) y por compra directa, usando su financiamiento público. Por su parte, los particulares no tenían limitación para manifestar sus posiciones, a través de adquisición de tiempos en radio y televisión e influir, con ello, en el desarrollo de las contiendas electorales. Dicho de otra manera, las reglas de nuestra democracia no preveían la creciente importancia de los medios de comunicación electrónica en las campañas electorales, ni las posibles alteraciones en las contiendas, resultado de la participación de actores distintos a los partidos políticos.
Esta legislación respondía a un contexto distinto; a un México en el que la prioridad era el cambio político y el desarrollo de un sistema de partidos plural. La dinámica de nuestro proceso democrático puso de manifiesto las limitaciones de ese modelo de comunicación política. La experiencia de 2006 evidenció la urgencia de regular a detalle el acceso a los medios electrónicos en los procesos electorales.
Tras ese proceso electoral, quedó claro que el sistema de partidos que se estaba consolidando era competitivo y plural, pero las reglas eran insuficientes para garantizar la equidad de la competencia. Necesitábamos cambios institucionales que ampliaran el universo de sujetos regulados en la disputa por el poder político a través de las urnas; esos cambios se dieron con la reforma de 2007-2008. Esa reforma transformó el modelo electoral, disminuyó las tensiones políticas y modificó la fisonomía del IFE, que se convirtió en administrador único de los tiempos del Estado para fines electorales.
Con estos arreglos institucionales, se abrió paso a una etapa de interacción novedosa entre el IFE y la industria de la radio y la televisión que, aunque no ha estado exenta de fricciones, ha demostrado que el MCP contribuye a la equidad electoral. La reforma introdujo modificaciones cualitativas con relación al acceso de los partidos políticos al espacio radioeléctrico; estableció con precisión la forma de distribución de los promocionales y su duración, definió nuevos sujetos regulados y dispuso prohibiciones en esta materia. Sin embargo, no todo fue nuevo; se mantuvo el criterio de asignación de las prerrogativas de los partidos políticos utilizado desde 1996. Es decir, el acceso a la radio y la televisión conservó la misma distribución: 30% de manera igualitaria entre los partidos políticos nacionales y 70% proporcional a la votación obtenida en la elección anterior de diputados federales.
Con ese criterio se han distribuido los promocionales a los que tienen derecho los partidos políticos y las coaliciones que han conformado, para este proceso electoral. Han transcurrido 74 días de las campañas y el cumplimiento de la industria en la transmisión de la pauta ha sido, en promedio, del 98%. Con ello, ha demostrado su apego a la ley y, en los hechos, se ha comprobado la viabilidad del MCP.
Los medios electrónicos han tenido una actitud equitativa en el tratamiento de los noticieros de radio y televisión a la cobertura del proceso electoral. De acuerdo con el monitoreo que realiza el IFE, con el apoyo de la UNAM, a 493 noticieros de radio y televisión, del 30 de marzo al 27 de mayo se han dedicado a las campañas más de 3,220 horas:
• La cobertura dedicada a partidos políticos y coaliciones fue:
• PAN 28%
• Coalición Compromiso por México 23%
• Coalición Movimiento Progresista 23%
• Nueva Alianza 16%
Es de subrayar que de 102,308 piezas noticiosas analizadas, el 84.8% no tuvo valoración alguna a favor, o en contra de los contendientes. Es decir, los noticieros solamente cubrieron los eventos, sin adjetivar sobre ellos.
En conclusión, la evidencia empírica permite afirmar que, en el ejercicio de su libertad periodística, los noticieros están difundiendo con imparcialidad las notas sobre las campañas electorales y la Industria de la Radio y la Televisión está cumpliendo con sus obligaciones en materia electoral y contribuyendo con ello a la equidad de este proceso electivo.
*Consejero presidente del IFE



