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Editorial EL UNIVERSAL

Ataque a las adicciones

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...

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11 de junio de 2012

En internet se está vendiendo una nueva clase de droga llamada Spice o K2, una sustancia alucinógena considerada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como de peligro de muerte. Sin embargo, especialistas advierten que en América Latina el consumo de estas y otras sustancias se extiende sin la contención necesaria.

Fue noticia, por ejemplo, hace unas semanas el caso de un sujeto que atacó en un acto de canibalismo a otra persona presumiblemente bajo el influjo de un alucinógeno. La distancia entre el lugar de ese hecho, en Miami, y México preocupa, sobre todo porque el trasiego de enervantes entre los dos países es de los mayores del mundo.

Cuando se habla de política de salud desde luego que son importantes los servicios, la infraestructura y los médicos, pero enfocarse sólo en la atención de los problemas una vez que éstos se presentan es exponer el gasto público a la ineficiencia. Por ello resulta imprescindible la prevención y parte de ella es evitar la distribución de las sustancias nocivas.

En ese contexto es crucial que las autoridades de salud, en contacto con las de seguridad, atajen la venta de este tipo de drogas cuya consecuencia más dañina —como lo ha probado el abuso del alcohol desde hace décadas— es la desintegración del tejido social incluso en su unidad más básica: las familias.

Pero también debe enfocarse el Estado en su conjunto, no únicamente el gobierno federal, en la atención social que es parte de la prevención. Finalmente, no es por la falta de oferta que los jóvenes evitan acercarse a las drogas, sino por la educación que han recibido y las convicciones en las cuales sustentan su comportamiento.

Cuando una persona tiene ciertas deficiencias afectivas, de seguridad o de referencias morales puede caer en la evasión de la realidad incluso con solventes que se venden en tlapalerías. Entonces, la prohibición, si bien necesaria, no es suficiente para alejar a las personas de las sustancias que ofrecen un escape de la rutina.

Para conseguir atacar todos estos frentes que conforman las adicciones se requiere de una acción coordinada de niveles de gobierno y sectores de la administración pública. En este tiempo de redefiniciones de política pública, debido a la coyuntura electoral, sería un buen momento para comprometerse con una atención integral a este grave problema.



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