Estambul contra Constantinopla

Es un historiador mexicano de origen francés. Obtuvo la licenciatura y el grado de doctor en la Universidad de la Sorbonne. ...
Más de Jean MeyerTodas las religiones han sido intolerantes y perseguidoras en algún momento de su historia, tanto el cristianismo como el islam. Actualmente, gobiernos musulmanes y ciertos musulmanes persiguen a los cristianos en el territorio donde impera la fe del profeta Mahoma.
La Turquía laica de Ataturk, enemiga de todas las religiones, expulsó a millones de cristianos, más por ser griegos, armenios o árabes, que por ser “infieles”, y acabó con lo que quedaba de la antigua Constantinopla. En la Turquía presente, regenteada por un partido islámico, no les va bien a los escasos cristianos; el éxodo de los siriacos, cristianos del siglo II, está llegando a su fin. Masacrados con los armenios entre 1915 y 1918, a partir de 1980 fueron de nuevo perseguidos. En junio de 1994, en Azeh fue asesinado el último alcalde cristiano y toda la comunidad tuvo que huir. Resultado: hay 80 mil siriacos en Alemania, 60 mil en Suecia, 10 mil en Bélgica, Francia, Holanda y Suiza. Año tras año se destruyen sistemáticamente todos los vestigios arqueológicos de una presencia histórica cristiana.
En Irán fue condenado a muerte un evangélico por haberse negado a que sus hijos aprendiesen el islam en el colegio. Muchos cristianos han sido detenidos en 35 ciudades. En todo el Medio Oriente las minorías cristianas, presentes tres o cuatro siglos antes del nacimiento de Mahoma, viven con temor las revoluciones árabes que no ven triunfar una democracia liberal. Si esto sigue así, no habrá cristianos en la región, como lo prueba lo que pasó en Irak. La persecución es la misma, sea en los regímenes autoritarios anteriores, sea en los de la mal llamada “primavera árabe”. Hay consenso entre los gobernantes y los gobernados para acabar con nosotros. Palabras de un cristiano árabe.
La fatwa (edicto religioso) emitida recientemente por Abdul Aziz ibn Abdula al Sheik, mufti oficial del reino de Arabia Saudita, llama a la destrucción de los templos cristianos en todos los países del islam. Consultado sobre una ley de Kuwait, que prohíbe la construcción de nuevas iglesias en el país, no sólo aprobó la medida, sino dictaminó: Kuwait es parte de la península arábiga, y la existencia de las iglesias indica la admisión de su religión (cristiana), por lo tanto, todas las iglesias deben ser destruidas.
En Nigeria del Norte se multiplican los ataques de Boko Haram, grupo islamista que se reclama de Al-Qaeda, y una yihad anunciada mediante SMS ha causado cientos de muertos: “Tenéis tres días para marcharos o moriréis”, anuncian los talibanes nigerianos. Ciertamente, el enfrentamiento no es sólo religioso, pero la religión es un marcador. Muchos líderes musulmanes no aceptan que el presidente de Nigeria, país mitad cristiano, mitad musulmán, sea un cristiano. Estoy convencido, nos dice un cristiano, de que la mayor parte de los musulmanes son gente sencilla que no quiere enfrentamiento con los cristianos. Pero Boko Haram es la expresión más violenta de una manera de pensar cada vez más común. En Nigeria, a diferencia del Oriente Medio, los cristianos no son una minoría y, por lo mismo, el terrorismo islamista amenaza la unidad del país más poblado de África.
En cuanto a Egipto, la situación no es mejor para la gran minoría cristiana copta (entre 10 y 15% de la población). Un violento texto contra ellos circula exitosamente en internet. Un PDF de 173 páginas, descargado miles de veces al día desde el pasado mes de octubre vale las peores páginas de odio antisemita de los Protocolos de los Sabios de Sión, por cierto constantemente reeditados en los países musulmanes.
¿No me creen? Ahí les va: ¿oyeron hablar de la nación Copta? Es el grupo más peligroso y criminal que exista en el mundo. Agentes de Israel ayudan a los judíos a sembrar el odio al islam en el universo.
Profesor e investigador del CIDE


