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Editorial EL UNIVERSAL

Atender a las víctimas

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los de

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29 de mayo de 2012

Los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República participaron ayer en un encuentro con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, donde su dirigente, Javier Sicilia, acusó a los partidos políticos de no haber hecho una limpieza honorable de sus filas y de haber negado al país una reforma política amplia.

Los candidatos presidenciales expusieron ante familiares de víctimas de la violencia sus opiniones sobre la situación política, social y las alternativas para que México salga adelante de la actual vorágine delincuencial. Ningún representante partidista salió sin críticas o reclamos.

Con matices, pero los asistentes al acto sentaron en el banquillo de los acusados a los candidatos, aunque en realidad la crítica de fondo fue al sistema de partidos en general, y al Estado mexicano por haber sido incapaz en sus tres niveles de gobierno, así como en los Poderes Judicial y Legislativo, de haber previsto el crecimiento del crimen en el país y mucho menos haber sabido atacarlo, de tal forma que hoy se tienen decenas de miles de muertos, muchos de ellos inocentes y ajenos por completo a las actividades del crimen organizado.

Peor todavía, algunas víctimas lo fueron a manos de los propios elementos de las policías y de las Fuerzas Armadas. De muchos más se desconoce su paradero y encontrarlos es obligación de quienes tienen en sus manos la seguridad de la ciudadanía, en el país y en los estados.

El reclamo es entendible y viene de quienes han pagado con el dolor la ausencia de seres queridos. Obliga a una reflexión serena de las alternativas a la lucha que se sigue contra los delincuentes, que, siendo moralmente válida, requiere ajustes que la hagan más inteligente y definitiva, y no sólo se recargue en la fuerza pública para matar y detener criminales, lo cual sólo alimenta el círculo de sangre del que no salimos y que no ha golpeado ni un ápice el trasiego o el consumo de drogas en sus mercados finales.

Quien asuma los destinos de la nación en diciembre próximo, pero también quienes lleguen al Congreso de la Unión, a las gubernaturas y a los congresos estatales no pueden hacer caso omiso de este movimiento cuya enorme autoridad moral es evidente..



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