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Leonardo Valdés Zurita

Los factores de confianza del padrón electoral


28 de mayo de 2012

Hace 20 años la creación de un padrón electoral confiable fue un requisito para la transición. Partidos políticos y autoridades se empeñaron en un esfuerzo de diseño institucional que eliminara las suspicacias y la discrecionalidad. Se inició, así, la construcción de un sistema registral que garantizara el principio básico de la democracia: “un ciudadano, un voto”.

Desde los primeros años de la década de los 90, el padrón electoral se convirtió en uno de los pilares fundacionales de la incipiente democracia mexicana, por cuatro factores: 1) universalizó al sufragio (cobertura); 2) garantizó que cada elector pudiera ejercer su derecho al voto y lo hiciera una sola vez (autenticidad); 3) Incluyó las instancias y procedimientos para que los partidos políticos y los ciudadanos pudieran verificar su contenido (transparencia); y 4) estableció los mecanismos legales para que quien considerara que sus derechos políticos fueron afectados, tuviera los instrumentos jurisdiccionales para defenderse (legalidad).

Desde mi punto de vista, cobertura, autenticidad, transparencia y legalidad han sido los factores sobre los que descansa la confianza de la sociedad mexicana en el padrón electoral.

Aunque, nuestro sistema electoral y sus instituciones han evolucionado drásticamente en las últimas dos décadas, la importancia de estos factores para la confiabilidad del padrón electoral se han mantenido e incluso potencializado con la incorporación de innovaciones tecnológicas, y están implícitos en los análisis de los especialistas sobre la calidad del padrón electoral y las listas nominales.

Así, la cobertura se convirtió en un indicador típico de las auditorías al padrón, y de acuerdo con la Verificación Nacional Muestral 2012, 97.6% de los ciudadanos mexicanos que viven en el país están empadronados.

La autenticidad de la información incluida en el padrón electoral y las listas nominales es una de las tareas más delicadas, y está vinculada con el principio básico de la democracia: garantizar que cada ciudadano esté inscrito una sola vez (evitando duplicados). De ahí que de las 16.3 millones de observaciones formuladas por los partidos políticos de 2006 a 2012, el 91.5% de ellas correspondieron a presuntos duplicados. Gracias a que los mecanismos para verificar la autenticidad se han perfeccionado con la incorporación de innovaciones tecnológicas, la retroalimentación de ciudadanos, especialistas y partidos políticos, de dichas observaciones únicamente procedieron el 1.94% (acumulado).

Seguramente estos procedimientos explican que si comparamos las observaciones presentadas por los partidos políticos en 2006 con las presentadas en 2012, observamos una disminución de poco más del 65%.

En cuanto a la transparencia como componente de la confianza del padrón electoral, su relevancia se ratifica en cada nuevo procedimiento o propuesta de mejoramiento del registro de electores. Ello en tanto, los partidos políticos a través de las comisiones de vigilancia (nacional, locales 32 y distritales 300), opinan y sugieren adecuaciones o alternativas. Esta validación técnica a los trabajos del registro de electores, se traduce como un mecanismo mediante el cual la institución del Estado mexicano responsable del registro de electores, posibilita los plazos y mecanismos para el escrutinio del registro de posibles votantes por parte de quienes competirán por el sufragio en las urnas.

El cuarto factor es la legalidad, ya que cada determinación para actualizar, depurar y verificar el padrón electoral y las listas nominales tiene fundamento en la ley. En nuestro sistema registral no hay espacio para la discrecionalidad y, además, la Ley General de Medios de Impugnación proporciona los instrumentos para que quienes consideren que sus derechos políticos fueron afectados, puedan defenderse jurídicamente.

En 2012, estos cuatro factores fueron inherentes a los estudios del Comité Técnico del Padrón Electoral. De acuerdo con los cinco especialistas que integraron este Comité, después de haber analizado la actualización de la cartografía electoral, la distribución de los módulos de atención ciudadana y su equipamiento, los programas para el manejo de las bases de datos, su seguridad e integridad, el contenido y congruencia de las listas nominales con otros instrumentos estadísticos sobre la población de nuestro país, y los indicadores de las auditorías al padrón electoral (verificaciones nacionales muestrales), los integrantes afirmaron, entre otros aspectos, lo siguiente:

“…Se puede concluir que el nivel de precisión que ofrece el padrón electoral y la lista nominal de electores, refleja con alto nivel de certidumbre las condiciones de la población registrada, y que los datos no muestran que estos instrumentos registrales pudieran contener sesgos que vulneren su confiabilidad”.

Así, con estas bases, el pasado 24 de mayo, el Consejo General declaró válidos y definitivos el padrón electoral y los listados nominales que utilizaremos en la próxima jornada electoral.

En otras palabras, candidatos, partidos políticos y ciudadanos debemos tener confianza de que los registros incluidos en las listas nominales han sido verificados y validados exhaustivamente. Las instituciones de nuestra democracia han demostrado, una vez más, su efectividad, y el primero de julio los mexicanos iremos a las urnas, a la elección más grande de la historia, con un padrón electoral de 84.4 millones y una lista nominal de 79 millones 454 mil 802 ciudadanos mexicanos, una de las más actualizada y confiable en una contienda presidencial.

 

*Presidente del IFE



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