La Ibero y el traje nuevo del candidato

José Carreño Carlón: Premio Nacional de Periodismo por artÃculo de fondo, director de la oficina presidencial de comunicación
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No es sostenible erigir a una estudiante de comunicación, Ronit Guttman, como la tejedora de una trama siniestra para descarrilar la visita del puntero priísta Peña Nieto a la Ibero, como lo sugieren algunos mensajes filopriístas. Tampoco se sostienen las voces panistas que ven como sacrílego que un estudiante de administración, Miguel Torruco, haya hecho tan buena promoción de la estancia de López Obrador en esta universidad que casi la convierte en canonización.
Y es que Ronit y Miguel son jóvenes adultos en ejercicio de sus derechos ciudadanos, que practican en el ámbito de libertad de la Universidad Iberoamericana. Y atribuirle a Ronit lo ocurrido el viernes es por lo menos una exageración, ya sea de quienes desde el maniqueísmo la erigen en la heroína del bien que se dispone a eliminar al mal de su campus universitario, o ya sea por parte de quienes desde las teorías conspirativas le atribuyen el poder de dinamitar un animado diálogo plural, como el muy libre y abierto que por más de una hora sostuvieron los universitarios el viernes con el candidato del Revolucionario Institucional.
El problema está más bien en que los jóvenes que llegan a la edad ciudadana llegan también a un espacio político nacional de encono creciente, en el marco de una cultura política en la que todavía no se suele aceptar con naturalidad la ventaja y el triunfo del contrario. Y allí medran las estrategias de los actores más cavernarios para derribar por cualquier vía al que va adelante: AMLO, hace seis años. Ahora, Peña.
Una investigación de Regina Santiago y su equipo en OMCIM —el observatorio de medios de la Ibero: http://wp.me/p26gTv-1Ur— ilustra paso a paso esta estrategia con los mensajes de @Jan_Herzog, un emisor en redes sociales al que se ha asociado con Antonio Sola —el estratega de la derecha española y del PAN— y muy activo en el episodio de Peña en la Ibero. Implacable también en sus injurias contra AMLO y Aristegui, entre otros actores de la izquierda, promueve la @marchacontrapeña, acompañado de la dubitación de AMLO y sus promotores.
El reto a la desnudez
Estas injerencias no afectan, por supuesto, la autenticidad del electorado anti-Peña, especialmente entre los universitarios. El jesuita Juan Carlos Henríquez remite esta actitud a la socorrida metáfora del cuento de Andersen, El Traje Nuevo del Emperador. Y aquí el papel del niño en el relato lo llevarían los jóvenes decididos a mostrar que el candidato priísta va desnudo de atributos, bajo el supuesto de que la imagen de los actores públicos construida por los medios es tan falsa como el falso vestido que unos estafadores le vendieron al emperador del cuento.
Juan Carlos sometió su propuesta a la prueba de la conversación y allí convinimos en lo saludable del reto juvenil a la desnudez de todo aspirante a gobernar, porque exhibe sus carencias o lo obliga a mostrar sus prendas o a construirlas a marchas forzadas. Y, más allá de enconos o simpatías, parece evidente que Peña se ha ido haciendo con un vestuario, si comparamos su descobijamiento de diciembre en la FIL, con su más presentable indumentaria de deliberación con los demás presidenciables, o con su nuevo atuendo de reacciones ante los cuestionamientos en la Ibero.
Expiación
A pesar de que desde el viernes he respondido a casi una docena de entrevistas que yo no tengo elementos para hablar de infiltrados o acarreados en lo ocurrido después del buen intercambio universitario entre estudiantes y candidato, no han faltado mensajes injuriosos y amenazantes en las redes, junto a muy sinceras expresiones de buenos estudiantes dolidos por mis dichos o sus interpretaciones de los intermediarios en la red.
Lo que sí he dicho es que percibí actitudes aisladas, más profesionales del activismo de confrontación que del cuestionamiento universitario, conductas aprendidas y acaso entrenadas en la escuela de intransigencia e intolerancia de las estrategias de la derecha mexicana importadas de la española. ¡Vengan ahora su rayos y centellas, abajo y en la red!
Académico


