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Jorge Chabat

Tres candidatos y medio: el posdebate

Analista político y profesor de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CID

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14 de mayo de 2012

jorge.chabat@cide.edu

La semana del posdebate ha dado pie a que las campañas de los tres candidatos y medio se calienten. Curiosamente la lógica de las confrontaciones entre ellos sugiere un panorama de alianzas no escritas muy interesante.

Por un lado está el bloque Peña Nieto-Quadri, que ha festejado por igual el resultado del debate: el primero porque no hizo el "oso" que muchos pronosticaban y el segundo porque duplicó su votación: del 2 al 4 o 5%. Ambos además han centrado su ataques en la candidata del PAN quien aparece prácticamente empatada con López Obrador en segundo lugar, ambos todavía distantes de Peña Nieto.

Llama la atención que buena parte de la confrontación del posdebate se haya dado por un lado entre Peña y el candidato último en las preferencias y, por el otro, Vázquez Mota. Peña ha seguido insistiendo en las ausencias de Josefina en la Cámara de Diputados y Quadri retó a la candidata a debatir, obviamente ofendido porque ésta lo calificó como el "corre ve y dile" de Elba Esther Gordillo. Por su parte Josefina ha redoblado los ataques contra el PRI al que ha acusado de corrupto, poniendo el énfasis en el caso Moreira. En este sentido, la semana pasada ha sido quizá una en la cual el candidato priísta ha sentido más la metralla panista. Sobre las acusaciones vertidas en el debate, Josefina ha construido lo que parece ser ya el eje de su campaña: el PRI es corrupto, Peña no cumple y además es un padre irresponsable.

Por su parte López Obrador también se ha dedicado a lanzar metralla contra Peña Nieto por el tema de los pagos de éste a las televisoras. Si bien López Obrador ha centrado sus ataques en Peña Nieto también hizo alusión a lo que él considera un fraude electoral en 2006 y advirtió que hay que vigilar las casillas para que no se repita lo de la pasada elección. Con todo y su tono amoroso, sacó a relucir parte de su discurso tradicional. Sin embargo, tanto para Josefina como para López Obrador fue una buena semana: los dos a la ofensiva, aunque con poco impacto hasta ahora en las encuestas.

Para Peña Nieto, por el contrario fue una mala semana. Ha estado sometido a un ataque doble, de López Obrador y Josefina, y su imagen de presidente inevitable se vio abollada con la trifulca organizada por los estudiantes de la Universidad Iberoamericana. Ciertamente respondió como pudo a los cuestionamientos que se le hicieron, pero mostró que es vulnerable. Con todo, mientras mantenga su ventaja en las encuestas este tipo de incidentes no le van a quitar el sueño. Para Gabriel Quadri fue una semana en la cual su bandera de candidato ciudadano e independiente se ha visto seriamente cuestionada, pero obviamente su juego es otro: el medio candidato del Panal no va por la Presidencia de la República, va por el mayor número de votos que pueda conseguir para su madrina. Y hasta ahora no lo ha hecho mal.

 

Analista político e investigador del CIDE



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