Libertades en riesgo
Doctora en antropologÃa, por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en AntropologÃa Social (CIESAS). Profesora-inves
Más de Silvia Gómez TagleLos mexicanos queremos un cambio y las elecciones del próximo primero de julio nos ofrecen a todos la posibilidad de realizarlo. La fuerza de los votos agregados es enorme, porque finalmente definirán muchas opciones de gobierno. No se trata de una conquista menor, los jóvenes que hoy van a votar nunca vivieron las épocas en que el PRI era hegemónico y el régimen autoritario; sin embargo, hay que recordar todo lo que se ha logrado desde entonces en libertades democráticas. Hoy podemos expresarnos en los medios, en las calles, hay diversos partidos, muchos candidatos… y podemos votar. Hay muchos problemas que la democracia política no ha resuelto, pero la mayoría de esos problemas que hoy aquejan a la sociedad mexicana ya venían de antes; y en los gobiernos del Revolucionario Institucional habría que agregar la falta de libertades.
La democracia mexicana es imperfecta, por eso siempre hacen falta nuevas reformas electorales. Hemos logrado tener diversas opciones para elegir, pero en esta campaña nos percatamos de que el tiempo es corto, el territorio nacional es muy grande y los formatos de comunicación son muy rígidos, de tal suerte que casi a mitad de las campañas, todavía no se conoce suficiente de las ofertas de los candidatos a la Presidencia de la República y de sus partidos.
El gran debate que esperábamos el 6 de mayo resultó ser un no-debate, con un formato rígido, con tiempos muy acotados, los temas que eran ya conocidos previamente por los candidatos, no había sorpresas, la edecán fue la que más controversias provocó y no por sus ideas. Los cuatro candidatos reclaman la diferencia, los cuatro ofrecen el cambio. En eso no se equivocan, los mexicanos sí quieren un cambio. Sin embargo, para que la libertad de votar sea una realidad, hay mucho más que queremos saber, hay muchas preguntas que deben contestarnos.
Enrique Peña Nieto ofrece “un cambio con estabilidad”, ¿será poco cambio? O bien, ¿cambiar para regresar a la estabilidad del régimen anterior? Según él, los males del país empezaron con los gobiernos del PAN, pero se olvida de que las crisis económicas, la desigualdad, la pobreza, la falta de empleo, los monopolios sindicales que obstruyen la calidad de la educación y el sano desarrollo de muchas empresas, la corrupción en todos los niveles de gobierno y muchos otros problemas, ya venían de antes. Esos problemas estructurales fueron penetrando todo el entramado institucional del poder político durante los 70 años de gobiernos del PRI.
Pero lo más peligroso es lo que EPN y el PRI proponen para una reforma electoral que nos regrese definitivamente al pasado. Pretenden eliminar la representación proporcional en el Poder Legislativo, que fue lo que permitió que existiera en México un desarrollo de la pluralidad política a partir de 1977. Con esto se cancelaría la posibilidad de que se desarrollen nuevas fuerzas políticas y de que el Legislativo represente la diversidad de una sociedad cada vez más compleja y cambiante. Pero como si eso no fuera suficiente, propone recuperar la cláusula de gobernabilidad, que es un medio antidemocrático para construir una mayoría legislativa artificial, cuando los ciudadanos han decidido dividir sus votos y no dar a ningún partido la mayoría absoluta. Tenemos derecho a preguntarle, ¿dónde deja su voluntad de cambio, señor EPN, si su proyecto de reforma política cancela el futuro? ¿Por qué ese interés de confiscar las libertades que alcanzamos los mexicanos a través de más de 30 años de lucha por la democracia? ¿Qué significa un gobierno fuerte? ¿Cómo combatirá la corrupción, cuando hasta ahora protege a los gobernadores más corruptos de su partido?
Para EPN lo mejor era evitar los debates, por eso se ha negado a participar en otras ocasiones, se entiende que lo mejor para conservar su ventaja es evitar la confrontación, pero el domingo pasado aun él insistió en repetidas ocasiones que faltó tiempo. Ojalá no se le olvide, porque los ciudadanos esperamos propuestas para resolver los problemas más urgentes, a través de acuerdos con la diversidad de fuerzas políticas, sin perder las libertades fundamentales de una democracia del siglo XXI.
Investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México


