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Luis Alberto Moreno

La unión entre Asia y Latinoamérica



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12 de mayo de 2012

Por lo general, entendemos la globalización como un fenómeno moderno. Sin embargo, hace prácticamente cinco siglos Asia y Latinoamérica eran grandes socios comerciales.

Los galeones comerciales españoles navegaban con frecuencia a través del Pacífico entre Manila y Acapulco para comerciar especias y seda provenientes de la India y China a cambio de plata de las grandes minas de México y Perú. La relación entre lo que se conoció como las Indias Orientales y las Indias Occidentales era sólida y rentable.

Hoy presenciamos una intensificación en las relaciones históricas entre Oriente y Occidente. Desde 2000 el comercio entre Asia y Latinoamérica ha crecido a una tasa promedio anual de 20% para alcanzar cerca de 442 millones de dólares en 2011. Actualmente China es el segundo socio comercial más importante de Latinoamérica, disputando el liderazgo con EU.

Además, los flujos de inversiones extranjeras directas entre ambas regiones se incrementaron significativamente durante la última década. En tan sólo ocho años, se han plasmado 18 acuerdos de libre comercio entre las economías de ambas regiones. Hay otros cuatro acuerdos firmados y ocho adicionales en negociación.

Cada región se centró en su ventaja comparativa. Asia exporta bienes manufacturados a cambio de productos primarios como minerales, recursos energéticos y agrícolas de Latinoamérica.

Esta dinámica relación ayudó a Latinoamérica y el Caribe a registrar un crecimiento promedio de 4.8% en la última década; y a Asia, un crecimiento de 7%. Eso redujo la pobreza y levantará a grandes sectores de la población en ambas regiones en el segmento de la clase media en la próxima década. De hecho, hoy día nuestras regiones son dos motores esenciales de crecimiento de las que dependen considerablemente, y de manera progresiva, el resto de las economías mundiales.

Un innovador estudio publicado esta semana por el Instituto del Banco Asiático de Desarrollo (ADB) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) permite vislumbrar esta nueva asociación dinámica.

El informe Modelando del futuro de la relación entre América Latina y el Caribe con Asia no sólo describe el gran potencial de la profundización de los lazos económicos, sino que también describe la variedad de oportunidades para compartir el conocimiento de desarrollo y las experiencias que podrían ayudar a ambas regiones a administrar el crecimiento de manera que les permita maximizar la igualdad social y minimizar el impacto ambiental.

Latinoamérica puede aprender mucho de los sistemas educativos de primer nivel de Asia, del alto nivel en tecnología y ciencia y de las políticas externas que llevan a la formación de cadenas de suministros regionales. Asia podría beneficiarse a partir del análisis de las experiencias de Latinoamérica en disminuir la pobreza, las políticas de los programas de protección social, las prácticas de productividad agrícola y la promoción de ciudades sostenibles.

Tenemos que trabajar juntos para expandir la inversión y el comercio interregionales: Asia no consiste simplemente en China, India y Japón, así como Latinoamérica es más que Brasil, México y Argentina. Se necesita mejor conectividad. Hay mucho que podemos hacer para generar climas propicios para los negocios e impulsar la inversión del sector privado en productos, servicios y tecnologías con valores agregados más altos. Ambas regiones necesitan superar el modelo actual de “productos primarios por manufactura” del comercio y la inversión.

La combinación de estrategias de desarrollo externas, el clima propicio para el negocio y la continua inversión en el capital humano ayudará a mantener el progreso que alcanzaron Asia y Latinoamérica.

Para garantizar el máximo impacto del conocimiento interregional compartido, el ADB y el BID establecieron un acuerdo de cooperación sur-sur para ayudar a sus miembros a enfrentar cuestiones complejas como la integración regional, la infraestructura, las energías renovables, el cambio climático, el desarrollo institucional y las políticas sociales.

Como socios, compartimos la participación en el crecimiento sostenible que protegerá nuestros recursos naturales y el ambiente, maximizará la ventaja comparativa de cada región y promoverá el desarrollo social equitativo.

Mientras que algunos de nosotros lo llamamos a este momento “la década de Latinoamérica y el Caribe”, otros lo llaman el “siglo asiático”. Creemos que si trabajamos juntas, ambas regiones compartiremos una era de progreso y prosperidad que los capitanes de aquellos antiguos galeones ni siquiera podían imaginar.

Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo



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