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María Elena Morera

Hablemos de policía



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05 de mayo de 2012

Frente a la situación de inseguridad y violencia por la que atraviesa el país, los mexicanos buscamos culpables en lugar de soluciones. A los culpables ya los encontramos, son los policías. Hemos delegado la responsabilidad de la solución a la inseguridad a los policías y pensamos que tener mejores policías, en el mejor de los casos, depende sólo de aprobar las pruebas de control de confianza.

Los encontramos tan culpables que no merecen nuestra confianza, ni siquiera en el papel; en lugar de llamarlos exámenes de ascenso, son evaluaciones para “determinar su permanencia” y en lugar de exámenes de ingreso o seguimiento se les llama de “confianza”.

La omisión del Estado para preparar, evaluar y dignificar a la policía demanda buscar soluciones; no obstante que el Estado mexicano ya tiene un Sistema Profesional de Carrera Policial, en la mayoría de los estados no funciona como tal. La Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública comprende los distintos componentes del Sistema Profesional de Carrera, en materia de reclutamiento, selección, ingreso, formación, certificación, permanencia, evaluación, promoción y reconocimiento; así como la separación o baja del servicio.

En Causa en Común hacemos un seguimiento a los centros de control de confianza. Reconocemos que las evaluaciones son una herramienta importante, pero son sólo parte del Sistema Profesional de Carrera Policial. Esta herramienta lleva poco tiempo, por lo que seguramente será modificada y fortalecida. Pero por sí misma, sin estar integrada, no logrará que tengamos una mejor policía. Los centros muestran avances y mejoras, pero el mayor problema está en la ausencia de vinculación sistémica, esto se debe solventar con coordinación, unidad de mando y controles internos y externos que supervisen el funcionamiento de todo el sistema.

Si no se logra esta vinculación, pronto las corporaciones de policía enfrentarán graves problemas, por ejemplo en las evaluaciones: estamos a nueve meses de que se cumpla el plazo que marca la ley para que todos los policías sean evaluados por el centro de control de confianza y, sin embargo, al 31 de marzo de este año, del universo total de 428 mil 725 policías, sólo 123 mil 363 han sido evaluados; de éstos no se han emitido resultados de 26 mil 777; por tanto se tienen resultados de 96 mil 586 y han aprobado 64 mil 842 (datos al 31 de marzo de este año del SNSP).

Esta cifra es preocupante, aunada a que difícilmente se logrará la meta en muchos de los estados, la ley marca que los no aprobados (31 mil 744 policías) deben ser separados de sus cargos. Surgen muchas dudas a las que nadie da respuesta: ¿cuándo van a ser dados de baja?, ¿se les va a indemnizar como a cualquier trabajador?, ¿quién es el responsable de integrar la investigación de quienes resultaron tener vínculos con el crimen organizado?, a los que resultaron reprobados por otra causa, ¿se les va reinstalar en otra área del servicio público?

Los estados y la federación deben ser muy cuidadosos en detallar la razón por la que un elemento no aprobó y debe sustentarse por el expediente y hacerlo del conocimiento del elemento por el área de contraloría interna. Hoy, por increíble que parezca, al policía no le entregan el resultado de su prueba, sólo a su superior; como si en la universidad le dieran los resultados al director pero no al estudiante. Esto va en contra de los derechos humanos de los policías, a quienes lo primero que les exigimos es que cuiden los nuestros. Sin un esquema claro de bajas se va a satanizar el trabajo de los centros y así no podremos avanzar.

El control de confianza es parte de la solución, pero se requiere fortalecer todo el sistema de policía, con liderazgos fuertes, formación de mandos policiales apegados a los marcos legales y normativos, conscientes de la necesidad de ser transparentes y proclives a la rendición de cuentas.

Éstas son algunas de las razones por las que es de suma importancia introducir la figura del auditor independiente de la policía, lo que nos permitiría identificar dónde está roto el sistema para subsanarlo. Esta figura se contempla en las corporaciones de países como Australia, Colombia, Chile, Francia, Japón y Sudáfrica. En México, en días pasados se presentó una figura de auditor independiente para la Policía Federal pero no fue aprobada en la comisión de Seguridad Pública; el PAN le hizo vacío a la propuesta.

Sin embargo, reconocemos que hay gobernadores que sí comprenden la necesidad de tener auditores externos, como el gobernador del Estado de México, quien la semana pasada invitó a la UAEM a realizar una auditoría a la policía estatal en un foro organizado por Causa en Común. Estamos seguros de que si este esquema funciona, muchos otros gobiernos estatales y municipales buscarán figuras como ésta para construir un verdadero Sistema Profesional de Carrera Policial. Dejemos de creer que se puede construir un esquema de seguridad sin transparencia y rendición de cuentas. Tal vez entonces veamos que sí hay soluciones y que los culpables no son los policías.

me.morera@causaencomun.org.mx

@MaElenaMorera

Presidenta de Causa en Común AC



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