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Ricardo Raphael

¿Cuánto va a influir el debate?

Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública p

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30 de abril de 2012

Si las compañías encuestadoras fuesen laboratorios médicos, que a todos nos agarren confesados. Suerte que no tratan asuntos relacionados con la salud; las variaciones que con sus resultados arrojan a propósito de la contienda presidencial hacen que hoy el diagnóstico sea harto impreciso.

Si bien todas coinciden en que Enrique Peña va a la cabeza de las preferencias y en que Josefina Vázquez Mota todavía trae ventaja sobre Andrés Manuel López Obrador, también lo es que los números aportados por cada análisis son muy distintos. Por ejemplo, mientras el periódico EL UNIVERSAL coloca (en votación efectiva) al abanderado del Revolucionario Institucional con una cómoda ventaja de 31 puntos sobre su oponente inmediato, el diario Reforma reporta una distancia de solo 13 puntos.

Entre ambos datos están Consulta Mitofski, Milenio y Excélsior, quienes exhiben una ventaja de alrededor de 23 puntos para Enrique Peña Nieto. En cambio, Uno TV se aproxima a Reforma otorgándole únicamente 16.6 puntos de distancia. Por más que las compañías encuestadoras intentan explicar sus disparidades, ninguna atina a convencer por qué su análisis es más creíble que el de la empresa de junto. Y es que resulta casi imposible que, siguiendo metodologías igual de serias, las respuestas de los encuestados puedan variar hasta en 18 unidades.

La otra conclusión general que puede obtenerse de estos estudios es que Josefina Vázquez Mota mantiene el segundo lugar de la carrera. Sin embargo, de nuevo, los escalones con los que ocupa esta posición cambian de manera importante en función de la empresa que los reporta: mientras Excélsior trae a la candidata del PAN con nueve puntos de ventaja sobre Andrés Manuel López Obrador, Uno TV tiene a estos dos candidatos prácticamente empatados. De su lado, EL UNIVERSAL, Milenio y Reforma manifiestan una distancia tan pequeña que ésta cae en el margen de error. En otras palabras, a excepción de Excélsior, el empate entre la candidata de la derecha y el candidato de la izquierda es ya una realidad.

¿Cuánto pueden moverse estos números durante las 10 semanas que faltan para la elección? Algo todavía si se considera que en este lapso ocurrirán los dos debates presidenciales y también que los equipos de campaña pondrán a disposición del electorado la pólvora más explosiva que les queda. Con todo, la dificultad para los adversarios de Peña Nieto será mucha. En un escenario promedio, tendrían que crecer entre uno y dos puntos por semana para acercarse a la puerta de Los Pinos.

Hoy el nivel de incertidumbre es aun mayor a propósito de quién terminará ocupando el segundo lugar en la contienda. Casi todos los estudios registran que, mientras la candidata del PAN ha descendido ligeramente en preferencias, López Obrador va remontando. De hecho, el candidato de las izquierdas es el único que muestra alza a favor desde que comenzara formalmente la carrera, hace casi un mes.

Acaso la distancia entre el segundo y el tercer lugar vaya a definirse en el primer debate presidencial. Los analistas suelen decir que estos ejercicios de diálogo entre abanderados afectan poco en la intención del voto. Quizá sea así en otros países, pero en México los debates han terminado jugando un papel relevante, no tanto para mejorar las preferencias electorales como para disminuirlas. Por ejemplo, fue devastadora la no asistencia de AMLO al primer debate de 2006. De su lado, Roberto Madrazo, quien sí participó en ese espectáculo, halló su derrota definitiva precisamente en aquel esgrima verbal donde Roberto Campa lo señaló por ser un mal pagador de impuestos. En la contienda del 2000, Francisco Labastida también extravió capital político fundamental cuando mostró un triste desempeño al señalar a Vicente Fox como un hombre carente de modales; aquello se le revirtió con rudeza.

La historia democrática mexicana es joven y por tanto es difícil profetizar si se moverán los números después del 6 de mayo; sin embargo, dado que las distancias entre candidatos, al parecer, están hechas de arena movediza, podría suponerse que el desempeño en ese espectáculo va a terminar consolidando tendencias. Se tratará de un debate para definir, sobre todo, al segundo lugar de la carrera, el o la aspirante que disputará la meta final contra Enrique Peña Nieto hacia principios del mes de junio.

 

Analista político



Editorial EL UNIVERSAL El alza en el alcoholismo


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