El cáncer de la corrupción
A menos de una semana de que The New York Times publicara que la subsidiaria de Walmart en México pagó sobornos a funcionarios de este país con la intención de expandir su presencia en territorio nacional, diversas autoridades del país ya revisan los permisos otorgados a la empresa. Así tenía que ser. La PGR abrió un acta circunstanciada para indagar los presuntos actos de corrupción, y a nivel local, el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, aseguró que se revisan los permisos.
Será crcucial que dichas acciones se efectúen con total transparencia, pulcritud y precisión, de manera que los resultados que arrojen queden fuera de cualquier margen de duda. Está en juego la reputación de la regulación pública y la confianza de los mercados en México, que reaccionaron ante este suceso, haciendo que las acciones de dicha cadena comercial perdieran cerca del 16% de su valor. Cabe recordar que el grupo es el segundo de mayor importancia en la BMV. Además del cuidado en este proceso, es fundamental que, si se determina que en efecto hubo actos de corrupción, los responsables sean castigados de forma implacable, para que la impunidad no fomente estas prácticas, que tienen en la falta de sanciones su principal aliado.
El problema involucra no sólo a funcionarios, sino también a los empresarios que están dispuestos a aceitar la corrupción con tal de ver favorecidos sus intereses. En muchos casos son ellos quienes promueven esta clase de sobornos, dañinos para la competitividad, pues quien cuenta con más recursos para comprar privilegios de la autoridad se impone sin contrapesos. En última instancia el perjudicado es el consumidor, pues a falta de opciones en el mercado es vulnerable a los abusos.
La corrupción no es un tema menor, incide notablemente en el desarrollo económico. El reporte 2011 del Instituto Mexicano para la Competitividad muestra que nuestro país ocupa la posición 32 en el mundo, por debajo de otros Estados latinoamericanos como Argentina, Panamá o Costa Rica.
La percepción de que la corrupción se ha incrementado en las instituciones de gobierno es palpable, lo refleja una encuesta publicada hoy por este diario: 69% de los ciudadanos consultados estiman que, durante los últimos cinco años, este fenómeno ha crecido.
Sin embargo, no es sólo un problema de apreciación, sino una realidad reflejada también en números. Basta con ver que los empresarios destinan 10% de sus ingresos a la corrupción, de acuerdo con el CCE. Estos actos perjudican el desarrollo económico de nuestro país y frenan la llegada de inversiones, clave para el crecimiento. No hay tiempo que perder en la lucha contra la corrupción.


