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Danilo Arbilla

Crisis varias



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14 de abril de 2012

Épocas de grandes crisis, se dice, son épocas de grandes oportunidades. Puede ser y vale para lo económico: unos caen y otros suben. No es tan válido, en cambio, referido a la renovación de los dirigentes y gobernantes: suben y bajan y el promedio no mejora.

Hay una crisis de dirigentes, de líderes políticos. Como que el mundo no está manejado por hombres de primera línea. Se está en una especie de torneo “sub” que no se sabe cuando comenzó, si con (el venezolano, Hugo) Chávez o (el ex jefe de gobierno español, José Luis) Rodríguez Zapatero o con (el fallecido ex mandatario argentino) Néstor Kirchner o (el ex premier italiano, Silvio) Berlusconi, pero que no se termina y no deja paso al de mayores. Da la sensación de que se está en una larga transición a la que no se le ve el final porque el problema no es sólo quién está gobernando sino que las alternativas, las opciones, no dan muchas esperanzas. Es que la explicación para que (la argentina) Cristina Kirchner, (el ecuatoriano) Rafael Correa, (el boliviano) Evo Morales, (el nicaragüense, Daniel) Ortega y Chávez continúen en el poder, hay que buscarla en sus opositores. Han estado divididos, han sido débiles y en algún caso decididamente han sido timoratos, colaboracionistas y aliados. Hasta el mismo Barak Obama se beneficia de ese estado de cosas. Pese al aumento del combustible, el desempleo y el lento crecimiento, factores que hacen temblar a cualquier presidente estadounidense que va a la reelección, igual va a ganar porque no tiene quien le haga frente. Los republicanos tendrían que pedirle una ayudita al Club Barcelona de España para formar algunos buenos jugadores porque con los que tiene, difícil que hagan un gol y menos que lleguen a la Casa Blanca.

Seguramente al francés Nicolás Sarkozy también los “astros” de la oposición le van a favorecer. Aunque con mucho menos mérito que Obama, es bueno aclararlo, porque no basta con ponerse tacos altos y algo xenófobo y salir a atacar la política de su ex colega y amigo Rodríguez Zapatero —así cualquiera se luce— para continuar en el palacio.

La ventaja de Sarko es que la oposición se divide y no sabe dónde va ni tiene claro lo que dice. El socialista Francois Hollande resulta algo flojo —tipo Zapatero, ciertamente— para lo que quiere buena parte del electorado inconforme. Y al candidato de la izquierda dura, Jean-Luc Mélenchon, como que se le va la mano: dijo sentirse inspirado en Chávez, Correa, Lula y Cristina Kirchner. Como dicen en mi pueblo: “cerrá, apagá la luz y vamos”. Este hombre ha declarado que “ha focalizado en Chávez (su) interés por las revoluciones de América Latina”, aunque agregó que “está más cerca de Correa” por su concepto de “ revolución ciudadana“.

Huelga agregar comentarios. Sarkozy mientras el torneo no se aparte de este nivel “sub” tiene serias chance de seguir.

Lo concreto es que es que cuando la oposición se organiza y deja de lado la politiquería menor, como en Venezuela, al autoritarismo le entra miedo y empieza a hablar de “desestabilización y conspiraciones”. Sabe que puede perder.

Es un hecho que los países de la región donde hay oposición fuerte o que funciona efectivamente, como Brasil, Perú, Chile, Colombia y Uruguay, son indiscutiblemente los que están mejor. Cuando la oposición funciona no hay autoritarismo, porque funciona la democracia. Hay libertad de prensa, equilibrio de poderes y mejora la economía. Esto es: se trata de un torneo de mayores, de las grandes ligas.

El autor es Miembro Consultivo de la Sociedad Interamericana de Prensa y del Comité Coordinador Mundial de Libertad de Prensa



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