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Marisela Morales Ibáñez

Trabajo y pasión por México



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08 de marzo de 2012

La esencia que me identifica y caracteriza como mujer mexicana es la vocación al servicio de la justicia y el respeto a la dignidad humana.

En el Día Internacional de la Mujer, y a un año de que el gobierno de los Estados Unidos me otorgara el Premio Internacional a las Mujeres de Valentía, les comparto que los reconocimientos de que he sido objeto se los debo a mis colaboradores, a las mujeres mexicanas, a mi familia y en particular a mis hijos, motor que me impulsa a seguir trabajando por heredar un México mejor.

Los reconocimientos conferidos me comprometen a seguir luchando por un país más justo, ya que uno de los desafíos más importantes que enfrentan las mujeres es continuar dignificando la condición de género.

Se deben mantener abiertos los espacios de expresión para que se escuche el eco de la voz femenina y así transformar cotidianamente el entorno más cercano con una visión creativa, tomar la libertad en nuestras manos para decidir sobre lo que anhelamos como mujeres.

Ser mujer significa luchar por lo que se ama, ser valiente y enfrentar los desafíos, ganar día a día un espacio para participar en la vida profesional, política y ciudadana y creer en la justicia como premisa fundamental para el desarrollo de nuestro país.

Como procuradora General de la Republica, reitero que ser mujer significa tener la gran oportunidad de erradicar la corrupción y la impunidad, anteponer la legalidad como principio que no está sujeto a transacciones, ni al juego de intereses particulares e impulsar una cultura jurídica basada en el irrestricto respeto a la ley y su efectiva aplicación.

Somos el espejo en el que se refleja el anhelo de una patria más justa y ésta es la tarea más digna, la de mayor responsabilidad, la que debemos defender y enarbolar diariamente en nuestras manos. El riesgo existe siempre, pero la determinación de hacer nuestro espacio un lugar mejor será más fuerte que cualquier dificultad. Que nuestros pasos sigan escalando las más grandes aristas del servicio público, compartiendo responsabilidades entre la sociedad y las instituciones gubernamentales. Que la voz de nosotras las mujeres sea viento de esperanza que abra con destellos de humanismo, la conciencia de nuestra sociedad.

¡Venciste, mujer, con no dejarte vencer! —Pedro Calderón de la Barca, dramaturgo y poeta español, 1600-1681

 

Procuradora General de la República



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