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Andrés Lajous

Las vidas que no hace falta imaginar

Andrés Lajous es maestro en planeación urbana por el Massachusetts Institute of Technology y activista político. Actualmente e

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02 de marzo de 2012

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No es fácil imaginarse la vida de la mayoría de la gente en la ciudad de México. Cualquiera que hace generalizaciones sobre cosas tan particulares como el estilo de vida y los elementos de la vida cotidiana corre el riesgo de o imaginar que la mayoría vive como uno, o exactamente lo contrario, sobreestimar las diferencias que sobre todo son visibles en lugares públicos.

Las generalizaciones suelen ir por estos caminos: a) O todos nos podemos comunicar por internet, al igual que yo; b) o pocos pueden entender lo que es tener suficiente ropa, a diferencia de mí.

Oscar Lewis fue un antropólogo que probablemente exaltó, entre muchos de sus lectores, más el segundo tipo de generalizaciones que el primero.

En sus historias sobre la vida en pobreza en la ciudad de México, describió la cotidianidad de tal manera que lo importante no era el ingreso monetario en sí, sino la forma de vida alrededor de cierto ingreso. Al mismo tiempo, son historias tan bien narradas, tan bien escogidas, que no fue difícil para muchos asumirlas como base para varias generalizaciones que sobreviven hasta nuestros días sobre lo que es vivir en pobreza.

En una pequeña crítica que se le hizo a Lewis en aquél momento, tras publicar su libro con la historia de cinco familias mexicanas, le cuestionaron la incapacidad para tener conclusiones “científicas” a partir de su investigación.

Sin estadística, sin un método específico para seleccionar las historias, no se podía decir que éstas representaban ni al promedio ni a la mayoría de un grupo social determinado en la ciudad. La crítica no era frívola, pero tampoco hay que tomarla demasiado en serio para que las vidas narradas tengan un sentido más amplio que el particular.

Hoy, gracias a la Encuesta de Percepción y Acceso a los Satisfactores Básicos (EPASB) 2009, hecha por el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social del DF es menos lo que tenemos que imaginar de las condiciones de vida de la mayoría . Una de las cosas que hace interesante a la encuesta es que no sólo ofrece datos sobre los bienes y servicios a los que los hogares tienen acceso, sino también a lo que consideran necesario o deseable, o no, tener.

Por ejemplo, una cosa es saber que en el decil más alto de ingreso (50%) de los hogares tiene acceso a internet y correo electrónico, frente a los cinco deciles más bajos donde tienen acceso entre 15% y 25% de ellos; y otra, es que en casi todos los deciles de ingreso, poco más de 60% considera necesario tener internet y correo electrónico.

No es lo mismo saber que en los deciles más bajos de ingreso sólo 30% usa anticonceptivos, pero 90% considera necesario usar estos métodos.

Es decir, esta es una encuesta, como pocas, que no sólo muestran la vida que vivimos, sino la vida que, sin los obstáculos económicos que existen, nos gustaría vivir. Una foto que nos deja ver que hay insatisfacción por doquier, que la vida de unos y otros no es distinta “porque así les gusta”, sino más bien porque, hasta el momento, así les tocó.

Los resultados de la encuesta permiten ver que lo “necesario” o “deseable” resulta bastante generalizado sin importar el nivel de ingreso. No es “la cultura” lo que es distinto, sino el acceso limitado a ciertos bienes y servicios.

Pensando en las vidas cotidianas que hoy se pueden narrar, invito a imaginar historias con estos datos como escenario: 30% de las viviendas tienen cuatro focos o menos, 13% no tiene agua, 24% no tiene agua diario, 82% tiene un sólo cuarto de baño, 21% tiene excusado sin agua corriente, 39% no tiene mesa de noche, 37% no tiene libreros.

Los lugares en los que más se compran muebles son Elektra, la mueblería de la colonia, el tianguis, y el mercado local. 44% de la viviendas no tienen aplanado y pintado por fuera y 38% no tiene por dentro, 25% no tiene cuarto para sala comedor, 35% tiene dos o menos cuartos en total (incluyendo recámara), 18% no tiene un cuarto exclusivo para las parejas, 16% no tiene cama para cada integrante (excluyendo parejas). Y sí: 15.3% de los hogares utilizan la bicicleta como medio de transporte.



Editorial EL UNIVERSAL Cuidar al DF de la violencia


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