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Francisco Rojas

República amorosa

En la Administración Pública, como miembro del Gabinete Presidencial:

Ø Director General de Petróleos Mexicanos durante 8 años (1987-1994).

Ø Fundador y Secretario de la Contraloría General de la Federación durante 4 años (1983-1987).

Ø Presidente de la junta directiva del Instituto Mexicano del Petróleo durante 8 años.

En el Poder Legislativo:

Actualmente

Ø Diputado Federal de la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, como Coordinador del Grupo Parlamentario del PRI.

Ø Diputado Federal de la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública. (2003-2006)

Otras funciones

Ø Diversos cargos en las secretarías de Programación y Presupuesto y de Hacienda y Crédito Público y del Departamento del Distrito Federal durante 12 años (1970-1981)

Como miembro del Partido Revolucionario Institucional:

Ø Presidente Nacional de la Fundación Colosio, A. C. (2007-2010)

Ø Miembro del Consejo Político Nacional y de la Comisión Política Permanente del Partido Revolucionario Institucional.

Ocupó varios cargos:

Ø Militante en los últimos 39 años.

Ø Secretario de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional.

Ø Coordinador del área de Prioridades Nacionales en la Campaña Política a la Presidencia de la República de Miguel de la Madrid.

Ø Miembro del Consejo Consultivo del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES).

Ø Miembro del Consejo Político Nacional y

Ø Presidente del Patronato de la Fundación Luis Donaldo Colosio

En la Universidad Nacional Autónoma de México:

Ø Presidente del Patronato de la Universidad Nacional Autónoma de México. (1995-2003)

Ø Presidente del Patronato de la Orquesta Filarmónica de la UNAM. (1994-2005)

Ø Presidente de la Asociación de Egresados de la Facultad de Contaduría y Administración de la UN





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21 de febrero de 2012

Ante la concurrencia de problemas agudizados, como la pobreza y la desigualdad, y otros creados o agravados por los gobiernos de la alternancia, como la violencia y el marasmo económico, las campañas deberían servir para discutir las tribulaciones que han marcado lo que va del siglo y las propuestas de partidos y candidatos para superarlas.

El cambio de gobierno a finales del año será diferente a los anteriores porque coincidirán las emergencias internas —como el encarecimiento de la canasta básica originado en la sequía y en la ausencia de un programa de seguridad alimentaria— con un entorno externo incierto, por la incertidumbre de que la Unión Europea logre detener el derrumbe del euro y del mercado común, y logre, en próximos meses, dar permanencia a los acuerdos sobre límites al déficit y al endeudamiento.

¿Cuáles son las ideas de los virtuales candidatos de derecha y izquierda? La ganadora del proceso interno del PAN sólo ha dicho vaguedades y frases efectistas, sea porque así lo aconsejan sus estrategas o porque esa es su real dimensión, como lo apuntara uno de sus contendientes al acusarla de grisura o nulidad en su gestión frente a la diputación panista. Las ideas del candidato de las “izquierdas” están en el libro Nuevo proyecto de nación, escrito por más de 30 autores.

La “república amorosa”, que aún desconcierta a los propios partidarios de López Obrador, parece emparentada con el capítulo 1 del libro, que propone crear instituciones en las que la “comunidad de ciudadanos participativos tiene real poder político y constituye un poder social” y los ejerce a través de una acción “fiscalizadora (que) vigila y corrige a legisladores y gobernantes cuando éstas (sic) no observan las propuestas (…) de la comunidad participativa”. Estas instituciones operarían “en todos los niveles del orden político (y su función sería) vigilar y castigar a los representantes cuando no cumplen (sic) con sus obligaciones”. Les correspondería, insiste, “escuchar las demandas de los ciudadanos y vigilar a las autoridades públicas con objeto de corregir las desviaciones”.

El libro no explica las “instituciones participativas”, pero la insistencia en la vigilancia y castigo del pueblo a los representantes y gobernantes recuerda a los Guardias Rojos que en la Revolución Cultural china, iniciada en 1966, fueron facultados para algo parecido: vigilar y castigar a intelectuales y funcionarios del partido, gobierno y ejército que se desviaran hacia las ideas capitalistas.

La propuesta de la “república amorosa” ha sido objeto de otras interpretaciones. La más frecuente es que es una simulación para maquillar la imagen pendenciera que adquirió López Obrador desde que tomó y amenazó con volar pozos petroleros en Macuspana, Tabasco, y movilizó a centenares de barrenderos de ese estado al Zócalo capitalino, hasta el conflicto poselectoral de 2006 y 2007.

Otros advierten que la honestidad y la justicia son valores no asimilables al amor, que es un sentimiento profundamente íntimo, ni éste se puede atar a la república, ente social y político por excelencia. Y que cuando se vincularon estos conceptos, el Estado invadió la esfera personal, como en las tiranías de Franco y Mussolini. Preocupa que un candidato prohíje algo parecido para México.

La imagen camorrista de quien hoy predica el amor es indeleble porque los agravios que lastiman la honra y vituperan a seres queridos “quedan allí siempre”, como dijo el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en entrevista con Joaquín López-Dóriga tras su reencuentro con López Obrador.

Y es que, ¿cómo creer a quien ha ofendido y enjuiciado con dedo flamígero a los que ahora busca como aliados? ¿Cómo creer que quien mandó al diablo las instituciones ahora sí respetaría a árbitros que siempre ha descalificado? ¿Cómo entender el amor al prójimo de quien lesionó por meses a miles con el secuestro de la avenida Reforma?

López Obrador aún debe explicar, entre otros, por qué como jefe de Gobierno se rodeó de personajes impresentables, así como el aumento de la delincuencia y la falta de transparencia y rendición de cuentas de muchos de sus actos. Es bueno predicar, pero es mejor hacerlo con el ejemplo.

Coordinador de los diputados federales del PRI



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Editorial EL UNIVERSAL Las causas de Apodaca


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