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Emilio Álvarez Icaza L.

“Más vale tarde…”

Es sociólogo (UNAM) y maestro en Ciencias Sociales (Flacso-México). Ha participado en organizaciones civiles como CENCOS y Alianza Cívica. Fue consejero del IEDF y presidente de la CDHDF. Actualmente es consultor independiente, experto en derechos humanos y profesor en el Posgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM; y en el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos.





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10 de febrero de 2012

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Esta semana el titular de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Poiré, hizo una manifestación pública sobre el entendimiento del gobierno federal tiene en materia de derechos humanos (DH) que por el contenido, significación y momento de la misma reviste la mayor importancia. La presentación de Poiré constó de tres núcleos de ideas principales: los compromisos del presidente Calderón en materia de DH, las acciones a realizar y la interpretación de diversas reformas constitucionales.

Las siete acciones enunciadas son un buen reflejo del estado del arte en la materia. Éstas son: 1) Establecer y actualizar las directivas y los protocolos de la participación de las fuerzas federales en tareas de seguridad pública; 2) Atender a las víctimas y trabajar, de manera coordinada, con las autoridades locales en la búsqueda de las personas desaparecidas; 3) El gobierno de la República seguirá atendiendo todas las recomendaciones de la CNDH; 4) Atender y cumplir puntualmente las sentencias de la Corte Interamericana de DH y las resoluciones de la Comisión Interamericana de DH; 5) Intensificar la capacitación de los servidores públicos en todas las instituciones federales en materia de seguridad y DH; 6) Seguir adelante en la misión de proteger a periodistas y defensores de los DH y; 7) Promover los cambios jurídicos y de armonización legislativa que aún hacen falta, incluyendo señaladamente la iniciativa que moderniza el fuero militar.

Lo declarado por el titular de la Segob merece especial reconocimiento, sobre todo por subrayar el compromiso con los DH dadas las distintas amenazas y conflictos que existen en este momento en México. También representan una respuesta a diversas demandas que desde la sociedad civil, víctimas, organismos civiles y públicos e instancias internacionales han formulado al Estado mexicano y en particular al gobierno que encabeza Felipe Calderón.

No obstante lo anterior, lamentablemente esta expresión llega tarde y muestra de manera muy concreta cómo aún hoy, cerca del fin del sexenio, hay preocupantes resistencias y pendientes y, en algunos casos, queda en evidencia que la distancia que existe con la realidad hace ver que algunos señalamientos están más en el terreno de los discursos que en el de las políticas públicas.

Durante una buena etapa del gobierno de Felipe Calderón, se mandó de muy diversas formas el mensaje de que los derechos humanos estorbaban e incomodaban. Como si no se supiese qué hacer con ellos, sobre todo en la primera parte del sexenio. En su prioridad, casi obsesión, de la lucha contra la delincuencia, el Presidente y parte de su equipo han repetido una y otra vez el equivocado mensaje de que la principal amenaza para los DH son los delincuentes, cuando lo que éstos cometen son justamente delitos y no violaciones a los DH, eso sin reparar en el “se están matando entre ellos...”

Los pendientes son significativos, sobre todo en lo que a la atención de víctimas se refiere. Ojalá la ley de la materia salga pronto. No deja de ser paradigmático que nuestro país tenga impresionantes plataformas tecnológicas para saber sobre autos robados y no tengamos siquiera registros básicos sobre el nombre y número de personas desaparecidas. Del lado de las resistencias sobresalen las tardanzas para las adecuaciones del fuero militar y para el serio y cabal cumplimiento de las sentencias de la CIDH, aunque ciertamente la llegada de Poiré ha impuesto un ritmo de mayor atención y velocidad.

En lo referente a la protección de periodistas y defensores, dadas la magnitud y gravedad de las agresiones y riesgos que viven, los mecanismos están muy, pero muy por debajo de las necesidades y reflejan una extraordinaria debilidad institucional. Sin embargo, fuere como fuere, no deja de ser importante y necesario que el gobierno federal se haya pronunciado como lo hizo. Dice la cultura popular “más vale tarde…”

 

Defensor de los derechos humanos



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