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Porfirio Muñoz Ledo

La ciudad: imágenes contra propuestas

Ex embajador de México ante la Unión Europea. Su trayectoria política es amplia y reconocida: fue fundador y presidente del PRD...





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07 de enero de 2012

Decía un clásico que en política casi siempre hay que optar entre inconvenientes. Así el método y el calendario para la elección del candidato del Movimiento Progresista al gobierno de la ciudad, que quedó subordinada a la fuerza de atracción de la candidatura presidencial. El proceso se retardó, levantándose la sospecha de una negociación compensatoria y se evaporaron los espacios de una genuina competencia política.

Desde hace meses insistimos en la necesidad de establecer reglas de juego claras, frenar el dispendio, evitar infracciones a la legalidad electoral y organizar una confrontación abierta y equitativa ente los candidatos y sus propuestas, como lo habíamos planteado a partir de la primera contienda, en 1997. Esta vez fueron, entre otras motivaciones, el retraso en el proceso interno del PRD y la desigualdad incontrolada entre aspirantes los obstáculos principales para una contienda democráticamente competitiva.

La urgencia de resolver la cuestión a mediados de este mes hizo nugatorias nuestras demandas por un aplazamiento que permitiese enderezar el procedimiento mediante la rendición de cuentas, el desmantelamiento de la aparatosa propaganda instalada, la rigurosa supervisión de instrumentos y gastos y la instauración de un periodo de debates y discusión de ideas a través de los medios de comunicación. El método sumario no se interrumpió y apenas se logró la presentación monologal de las diversas propuestas durante una semana.

Tal parquedad difícilmente podría modificar las tendencias ni menos cambiar la naturaleza de una confrontación que continúa presidida por el exceso ofensivo en las erogaciones y la vaciedad de los contenidos publicitarios. El predominio de la mercadotecnia sobe la deliberación y de los anuncios espectaculares sobre las trayectorias y las propuestas. La intrascendencia de la imagen aparencial de los candidatos por encima de la dimensión de las tareas a emprender. Las encuestas sirven, en ausencia de reglas democráticas, para sondear la popularidad inducida de las personas pero no transparentan proyectos ni capacidades. Han propiciado la feria abusiva de vacuas vías de promoción: todo género de retratos acompañados de no más de cinco palabras, libros de dudosa manufactura propia, revistas desconocidas que se exhiben en las bardas, botargas réplica del Dr. Simi, informes innecesarios y tumultuarios, vinculación de programas públicos a los funcionarios, tanto como una avalancha de llamadas telefónicas y cartas a los domicilios, en combinación con las empresas encuestadoras.

Mi declinación a la precandidatura implica también una denuncia respecto de la permisibilidad de las leyes y autoridades electorales —sobre todo en el nivel local— y entraña una exigencia de reformas sustantivas a las reglas e instituciones creadas para resolver las contiendas dentro de los partidos y garantizar limpieza y equidad en los comicios constitucionales. No debieran encubrir ya más subastas al mejor postor.

Significa un llamado a mis compañeros para la construcción entre todos de un proyecto renovado de ciudad. No basta reconocer sus virtudes vanguardistas sino es menester definir con claridad hacia dónde vamos. La capital ha de ser en todo sustentable, comenzando por su plena autonomía política y suficiencia financiera. Pero sus habitantes deben serlo también por el respeto a sus derechos fundamentales, la satisfacción de sus necesidades esenciales y la realización de sus aspiraciones civilizatorias. Resulta imprescindible culminar la transformación que emprendimos, de una ciudad al servicio del poder a una al servicio de los ciudadanos.

La batalla primordial es la conquista del derecho a la autodeterminación. La reforma del artículo 122 de la Constitución federal, detenida en el Senado, para que la ciudad pueda tener su propia constitución con prerrogativas semejantes a las demás entidades, restaurar los municipios, crear instituciones propias y organismos autónomos, establecer mecanismos de democracia directa y participativa en todos los niveles y volver exigibles los derechos económicos, sociales y culturales.

La ciudad del conocimiento y el ejemplo de la educación, la ciudad humana y cosmopolita que hemos soñado. Pero, ante todo, la ciudad igualitaria que nos defina categóricamente en la izquierda.

 

Diputado federal por el PT



Editorial EL UNIVERSAL Profesionalizar a la PGR


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