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Jesús Zambrano Grijalva

El reto del PRD en la ciudad de México

Presidente nacional del PRD. Nació el 1 de octubre de 1953 en Empalme, Sonora. Licenciado en Sociología por la Universidad Abierta de San Luis Potosí, y con estudios en Físico-Matemáticas en la Universidad de Sonora. ... Formó parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre, por cuyas actividades fue preso político entre 1974 y 1975. Fundador de los partidos Patriótico Revolucionario, Mexicano Socialista y de la Revolución Democrática. En el PRD ha sido Representante ante el Registro Federal de Electores (1990-1993), Secretario General del CEN (1999-2002), candidato a Gobernador de Sonora en 1997 y 2003, coordinador nacional de la corriente Nueva Izquierda (2006-2008) e integrante de la Comisión Política Nacional del PRD. Diputado federal en la LVI legislatura por el PRD (1994-1997), de la cual fue secretario de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales e integrante de la Comisión Colosio. Procurador Social del DF (1997-1998), Delegado en Gustavo A. Madero, DF (1998-1999), asesor del secretario de Transporte y Vialidad del Gobierno del DF (2004-2005), Asesor del Jefe de Gobierno del DF y enlace del GDF con el Congreso de la Unión (2004-2005), Subsecretario de Gobierno del DF (2005-2006), Coordinador de Proyectos Estratégicos del GDF (2006-2007). En la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados fue vicepresidente de la Mesa Directiva y secretario de la Mesa de Decanos. Actualmente es Presidente Nacional del PRD.




05 de enero de 2012

La ciudad de México no solamente representa la arteria principal del corazón mexicano respecto a la historia, arquitectura, cultura y economía de la cual todos estamos orgullosos, sino que, además después de casi 15 años de gobiernos del PRD, también representa la aorta política en la que muchos de los derechos que se consideran en la doctrina como aspiracionales se han convertido en realidad, e incluso parecen ser parte de nuestra cotidianeidad.

Si hipotéticamente el Distrito Federal fuera un país, éste ha pasado de cumplir con la obligación primaria de países en desarrollo de garantizar el respeto a las libertades y derechos civiles a formar parte de países desarrollados que garantizan los derechos económicos y sociales de los ciudadanos, lo que muchos consideraban como un sueño o utopía.

Al generar un balance, la búsqueda que encabezó el PRD del ejercicio pleno de la garantía de votar y ser votado, que se consiguió en 1997, tuvo resultados más que positivos encabezados fundamentalmente por temas de equidad, progreso, expansión de derechos y libertades.

Reforzamos esos derechos a través de la reciente inclusión de distintos mecanismos de participación ciudadana, entre las que destacan la reciente creación de comités ciudadanos para representar a las colonias de la ciudad, devolución de la grandeza y el nivel cultural a través de la revitalización del Centro Histórico, el firme compromiso con los derechos y libertades, desarrollo de la personalidad humana, salud y bienestar, a través de la aprobación de reformas sobre la libertad de decisión sobre su cuerpo, sociedades de convivencia, matrimonio de personas del mismo sexo; mejor seguridad pública a través de sectorización de vigilancia en cuadrantes, cámaras de vigilancia, el programa Alcoholímetro; desarrollo social a través de apoyos a estudiantes, madres solteras, personas de la tercera edad; inversión histórica en infraestructura como la línea 12 del Metro, entre otros.

Ya se han dado los pasos necesarios y fundamentales para entrar a una era de verdadero progreso en la ciudad de México, que nos da un buen ejemplo para el resto de la nación y para los políticos mismos que el desarrollo no parte de una mentalidad de mantener a los ciudadanos en la ignorancia, de endeudar sin sentido al Estado, de debilitar y cooptar instituciones para hacer justicia ad hoc, sino del desarrollo humano, intelectual y sobre todo comunitario de nuestra sociedad.

Resulta fundamental que los programas sociales se sitúen en el centro del debate para que no se conviertan en lo que otras administraciones han caído, que consiste en el asistencialismo sin desarrollo humano, paternalismo sin desarrollo social, política sin alma social.

Los programas sociales y las políticas públicas que se implementan en el DF, que sitúan como médula al ciudadano mismo, deben ser el motor y detonante para convertir a nuestros jóvenes, mujeres de la tercera edad, estudiantes y madres solteras en ciudadanos productivos, que salgan de sus casas y desarrollen sus aptitudes, en lugar de la visión tradicional de mantenerlos en sus casas dotándoles de recursos efímeros y temporales, dependientes de las decisiones del cacique.

El reto del DF es seguir potenciando las capacidades que se han generado con los ciudadanos, las empresas públicas y privadas y las instituciones de educación superior. El reto es seguir demostrando que la megalópolis bien administrada puede ser el mejor ejemplo de vida para millones de mexicanos.

El ejercicio de la democracia implica que los ciudadanos puedan castigar o premiar a sus gobiernos, el valor del voto y la participación ciudadana son baluartes en esta ciudad.

Como presidente nacional del PRD, tengo la confianza de que este año la sociedad sabrá valorar el gran esfuerzo hecho por el gobierno de esta ciudad y podremos contar con la simpatía de la gente. Por nuestra parte, situaremos al ciudadano como eje de nuestras políticas, incluyendo la apertura a candidaturas, participación política y legislativa con el objeto de enriquecer aun más nuestra ciudad y país.

Este reto se verá reflejado en la candidatura a jefe de gobierno que próximamente se decidirá en el PRD.

 

Presidente nacional del PRD



Editorial EL UNIVERSAL A detener la deserción


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