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Carlos Álvarez Flores

La toxicidad de los aislantes usados en la industria eléctrica

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05 de enero de 2012

carlosalvarezflores@gmail.com

Los bifenilos policlorados (BPC’s) son mezclas de hidrocarburos clorados que se han utilizado desde 1930 en diversas aplicaciones industriales, por ejemplo como material aislante de transformadores y condensadores grandes, fluidos de intercambio térmico, aditivos de pinturas, papel autocopiante y plásticos. Los bifenilos policlorados (BPC’s) son una mezcla de hasta 209 compuestos orgánicos clorados individuales. No se conocen fuentes naturales de ellos.

Esas sustancias peligrosas pueden causar diferentes efectos en la salud humana, aunque todo depende de la dosis, la duración, la manera de exposición, las características y los hábitos personales, así como su interacción con otras sustancias químicas.

La población tiene contacto con los BPC’s a través de alimentos y también es probable encontrar este residuo unido a componentes del suelo y tejidos biológicos, o bien al carbono orgánico disuelto en sistemas acuáticos.

La mayoría de la gente normalmente tiene bajos niveles de esta sustancia en el cuerpo, ya que han estado expuestos a los BPC’s en el ambiente por lo fácil que se dispersan y su dificultad de degradación.

A nivel mundial existen diferentes pruebas para medir los niveles de BPC’s en la sangre, tejido graso y leche materna.

Los exámenes han reportado una asociación entre la exposición elevada a mezclas de BPC’s con las alteraciones en las enzimas hepáticas, hepatomegalia y efectos dermatológicos como exantema y acné.

Cabe resaltar que hay dos casos emblemáticos de los efectos nocivos que pueden causar los BPC’s a la salud humana.

En 1968 en Japón y en 1979 en Taiwan ocurrieron dos accidentes de contaminación de aceite comestible para preparar arroz con BPC’s con dibenzofuranos policlorados, en donde afectó a más de mil 600 personas.

Los síntomas que presentó la gente de esos países al contacto con BPC’s fueron el agrandamiento e hipersecreción de las glándulas de Meibomio de los ojos, inflamación de los párpados y pigmentación de las uñas y las membranas mucosas, acompañadas de fatiga, náuseas y vómitos.

Además, los niños nacidos hasta siete años después de la exposición materna en el accidente de Taiwán mostraron hiperpigmentación, uñas deformes y dientes natales, retraso del crecimiento intrauterino, escaso desarrollo cognitivo hasta los siete años de edad, problemas de comportamiento y niveles de actividad más elevados.

En los trabajadores varones se observó un aumento significativo de los neoplasmas hematológicos y de los casos de cáncer gastrointestinal. Sin embargo, el estudio se vio limitado por el escaso número de muertes

Los efectos a la salud que se han encontrado asociados con la exposición a BPC’s en humanos y/o en animales incluyen problemas en el hígado, endócrinos, alteraciones inmunológicas y en la reproducción y cáncer. En esto último, basado en indicaciones de cáncer en varios sitios, sobre todo el hígado, el tracto biliar, intestinos y piel (melanoma).

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (USEPA), también manifestaron que los BPCs son fuente probable de efectos carcinogénicos en humanos.

Los efectos a la salud que se encontraron asociados con la exposición a esta sustancia en humanos y/o en animales incluyen problemas en el hígado, endócrinos, alteraciones inmunológicas y en la reproducción.

Además, los estudios en humanos confirman que los BPCs están ligados al desarrollo de cáncer en el hígado, el tracto biliar, intestinos y piel (melanoma); mientras que en la tiroides se asocia a la deficiencia de iodo, por lo que preocupan dos consideraciones corroboradas en animales experimentales:

a) La exposición a BPC’s en útero y/o durante el desarrollo temprano (por medio de la leche materna) pueden agotar los niveles de la hormona tiroidea en el feto o neonato, lo que ocasiona hipotiroidismo en el crecimiento.

b) Reconoce la importancia de las hormonas de la tiroides en el desarrollo normal del cerebro, ya son evidentes los desórdenes y déficits neurológicos asociados al hipotiroidismo. Esto último por la deficiencia de iodo.

Un estudio a la población general en Estados Unidos encontró que los niveles de BPC’s en sangre eran más altos en aquellas mujeres que tuvieron abortos repetidos aunque también hallaron otros compuestos organoclorados en concentraciones elevados.

Los BPC’s deben manejarse como lo que son, materiales peligrosos por su toxicidad y en cumplimiento a lo que ordena la Convención de Estocolmo, desarrollar la mejor manera para su eliminación permanente en México.

 

*El autor es especialista en energía y medio ambiente y presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.



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