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Manuel Camacho Solís

Marcelo Ebrard

Ha participado en importantes diálogos y negociaciones políticas: con las organizaciones de damnificados después de los sismos ...





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21 de noviembre de 2011

Marcelo Ebrard ha quedado colocado en el mejor papel al que puede aspirar un político: en una realidad nacional en extremo difícil, es un hombre de Estado que, más que ser amado, es visto como necesario. Es útil a la izquierda quien puede mostrar hoy que sabe gobernar y tendrá un valioso cuadro para su unión y relanzamiento. Desde el gobierno del Distrito Federal Ebrard será útil a la estabilidad política durante 2012 y con ello al gobierno federal y a todas fuerzas políticas. Para los próximos años queda fortalecido: podrá ser útil a nuestro país y a la sociedad.

Es muy extraño que Marcelo Ebrard, quien perdió la candidatura presidencial de la izquierda, sea considerado como un triunfador hasta por sus más severos críticos. Se dice: Marcelo fue un triunfador. La competencia entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador fue un ganar-ganar. AMLO será candidato de los tres partidos y Morena con posibilidad de competir y ganar; Ebrard conservó su capital político y potenció su liderazgo.

Como lo mostraron las encuestas, AMLO y MEC no tienen los mismos seguidores. AMLO tiene mayor respaldo entre los sectores de menores ingresos; MEC de parte de las clases medias y los empresarios. Tampoco representan las mismas políticas públicas. Para que AMLO pase de su voto duro de 22% al 28% que lo hará competitivo —y de ahí a 34% que le permitiría ganar— necesita del apoyo de los sectores intermedios.

Ebrard es visto como un gobernante que da resultados. En medio de un ambiente de pesimismo y adversidad, y desde luego con graves problemas que persisten, ha logrado en efecto que cosas buenas pasen. El DF tiene hoy el mejor récord nacional en materia de seguridad y procuración de justicia. Está en el primer lugar en competitividad. Es el número uno en desarrollo social. Recibe la mayor inversión nacional y extranjera. Ha consolidado los programas sociales más ambiciosos. Está mejorando su infraestructura hidráulica, de vialidad y su transporte público. Sus programas para mejorar el medio ambiente son reconocidos mundialmente. Ha recuperado espacios públicos para la convivencia social y familiar.

Para 2012, su gestión al frente del gobierno del Distrito Federal dará gobernabilidad a la capital y al país, en un año que se anticipa complejo por los efectos de una probable recesión en Europa que afectará a los Estados Unidos, los altos niveles de violencia que persisten en varios estados, un estado de ánimo social de hartazgo y pesimismo y la presión que ejercerá la competencia electoral. Para todas las fuerzas políticas será un activo que la capital esté en paz. Para la izquierda, su gobierno será su mejor cara de presentación.

Para el gobierno federal, el gobierno de Ebrard será una garantía de responsabilidad y coordinación eficaz. Para AMLO, será un aliado y su gobierno será una muestra de lo que es un buen gobierno de izquierda. Para todas las fuerzas políticas, el DF será un espacio donde cuenten con la debida protección durante sus campañas y con un punto de apoyo para el arranque del nuevo gobierno.

Lo que Marcelo Ebrard ofreció, lo cumplió. Propuso un método (encuesta) que permitiera seleccionar a un candidato único, unir a la izquierda y sacarla de la crisis de sus derrotas recientes y conflictos recurrentes. Así terminó este capítulo, con: un candidato único (AMLO), una coalición (Movimiento Progresista) y una salida relanzamiento y nueva institucionalización de las organizaciones partidarias para después de las elecciones de 2012 (Frente Amplio Progresista), donde a la manera del partido-frente uruguayo, cohabiten desde radicales hasta moderados y se sustituyan las actuales reglas que llevan el clientelismo y al conflicto, por otras que premien la cooperación, los resultados electorales y el desempeño de gobierno.

La manera como Marcelo Ebrard se manejó ante su posible candidatura lo mostró como un político congruente, un sagaz negociador y como un hombre mesurado. Justo lo que una sociedad necesita en tiempos turbulentos.

Coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México



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