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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Ricardo Anaya: el PAN de los perdedores

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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¿Cuál es hoy el mérito político de Ricardo Anaya? ¿Quién le recuerda un proyecto legislativo contundente, un gobierno eficaz?

Domingo 21 de junio de 2015

En el nuevo Partido Acción Nacional todas las señales políticas están de cabeza. En el nuevo PAN no se premia la eficacia, tampoco la victoria y menos la honestidad.

En el PAN del México de 2011 a 2015, la doctrina estorba, valen madre los principios y la enseñanza y valores de los próceres fundadores son figuras decorativas que se exhiben en un museo que a nadie le importa.

En el PAN de hoy la dirigencia, los cargos, puestos y candidaturas son para los tramposos, los desleales, corruptos, lambiscones, perdedores y, sobre todo, para vividores del poder que no pueden explicar las fortunas repentinas que les ha redituado ser parte de los panistas que —por si fuera poco—, son responsables de perder el poder presidencial.

Madero, el gran perdedor de 2012. En cualquier parte del mundo y en cualquier partido que se respete, el primero en ser despedido luego de una derrota como la que sufrió el PAN en 2012 es el jefe del partido político; figura central que junto con la y/o el candidato derrotado son culpables de no haber capitalizado los éxitos del gobierno saliente y de minimizar sus fracasos.

Como todos recuerdan, la derrota de la candidata del PAN en 2012, Josefina Vázquez Mota, fue en gran medida responsabilidad de un presidente ineficaz, timorato, inculto y hasta con serias limitaciones políticas, como Gustavo Madero, que en los hechos fue el principal enemigo del gobierno saliente —el de Felipe Calderón—, y de la propia candidata, Josefina Vázquez, Madero fue responsable de que la candidatura llegara tarde; responsable de la mala campaña, de un mensaje equivocado y de que tanto los electores panistas como los ciudadanos en general vieran un grave divorcio entre el partido, su candidata y el gobierno saliente.

Bueno, pues a pesar de esa tragedia, de la escandalosa derrota y de las graves responsabilidades de la dirigencia del partido —en la derrota de julio de 2012—, Madero siguió como si nada al frente de los azules, y hasta hoy nadie ha sido capaz del ajuste de cuentas con la derrota y con la historia. Las señales políticas en el PAN están de cabeza.

¿Y por qué no pasa nada en el PAN? ¿Qué fue lo que ocurrió en el caso de Madero, que no ocurrió el necesario ajuste de cuentas?

Casi nada, que Gustavo Madero tiene buena relación “con el cielo político” y por eso alguna divinidad le concedió un verdadero milagro. Resulta que cuando Madero debió rendir cuentas de la derrota del PAN en julio de 2012, el PRD y el gobierno de Peña Nieto acordaron el llamado Pacto por México. Invitado a la fiesta, Madero se apuntó de inmediato y hasta se dijo ideólogo del convite.

Así, el impacto del inédito acuerdo diluyó la deuda política de Madero con la derrota y todos se olvidaron del asunto. Más aún, el “milagro” del Pacto llevó a Madero a los cuernos de la luna y de responsable de la derrota de 2012 pasó a prócer de los azules, y hoy se cree el autoengaño de que es potencial candidato presidencial.

Del grupo Madero no se salva uno solo. A casi tres años del Pacto y otra vez frente a la realidad electoral —la del domingo 7 de junio—, Gustavo Madero volvió a ser el perdedor de siempre. En las llamadas “elecciones intermedias” perdió todo. En forma escandalosa perdió Nuevo León, en donde al arranque del proceso debió sacrificar a la candidata natural por presiones religiosas y dejó fuera al más panista de los empresarios, al grado de estimular el invento llamado Bronco.

En Sonora, su otrora aliado político, Manlio Fabio Beltrones, le recetó una sonora derrota electoral que muy pronto enviará a la cárcel al gobernador saliente Guillermo Padrés. En San Luis Potosí y en Colima, prefirió ahorrar dinero para quién sabe qué negocios y lo que parecían victorias terminaron en penosas derrotas para los azules. En Puebla, Rafael Moreno Valle —su principal aliado— perdió buena parte de los distritos en disputa, a pesar de la escandalosa elección de Estado.

Y la única victoria real del PAN en las intermedias —además de Baja California, en donde la victoria es local—, es el triunfo en Querétaro; logrado gracias a un candidato proveniente del grupo de los llamados calderonistas: Pancho Domínguez.

¿Por qué ganó Francisco Domínguez, a pesar del buen gobierno del priísta José Calzada? Porque en esa entidad Calderón hizo el milagro de unificar de nuevo a todo el PAN. En Querétaro fue el único estado donde estuvieron todos los azules juntos, desde Diego Fernández de Cevallos, pasando por Felipe Calderón, Josefina Vázquez Mota, el propio Gustavo Madero y… todo el PAN.

El perdedor Anaya. Lo curioso es que a pesar de que Madero es el gran perdedor del PAN en los últimos cinco años, hizo todos los amarres para dejar a su escudero al frente del partido. Y es que todos saben que Ricardo Anaya es un fiel escudero de Madero y que hasta hoy es parte del diseño de Madero para llegar controlar la candidatura presidencial de 2018.

Lo que pocos saben es que Ricardo Anaya también es un maestro para la traición política, además de que igual que Madero es un perdedor. En medio de escándalos de corruptelas y tráfico de influencias que documenta con abundancia la prensa queretana de la época, “el joven maravilla” —como gusta que le digan a Ricardo Anaya—, es responsable de la derrota del PAN al gobierno estatal.

Vale recordar que en julio de 2009, el gobernador panista saliente, Francisco Garrido, fue derrotado por el priísta José Calzada. Pues resulta que el factor clave de la derrota del PAN y la victoria del PRI en ese 2009 se llama Ricardo Anaya quien era el operador político del gobernador derrotado.

Pero ese es sólo el principio. ¿Cuál es hoy el mérito político de Ricardo Anaya? ¿Quién le recuerda un proyecto legislativo contundente, un gobierno eficaz, un libro memorable sobre la doctrina del PAN? El mérito de Anaya es el “cultivo yucateco”; coquetear con periodistas, cortejar a políticos, elogiar hasta la náusea; siempre “articulado y con buen manejo de ideas”, como lo describe el senador Javier Lozano. ¿Esos son méritos suficientes para ser dirigente del PAN?, señor senador.

¿Esa es la dirigencia que merece el PAN? ¿Algún panista se ha interesado en el pasado corrupto de Ricardo Anaya? ¿Alguien recuerda una cita de Ricardo Anaya sobre la doctrina del PAN, además de los discursos que encarga redactar?

Los hechos han demostrado que en los últimos cinco años el PAN es un partido en manos de perdedores, depredadores del poder, vividores de cargos públicos y corruptos de siete suelas. ¡Que con su pan se lo coman! Al tiempo.

 

www.ricardoaleman.com.mx
twitter: @ricardoalemanmx



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