aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Itinerario Político | Ricardo Alemán

En Nuevo León, dos veces engañaron a Peña Nieto

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

Más de Ricardo Alemán


¿De verdad, alguien serio, puede creer el cuento de que Jaime Rodríguez El Bronco es "el milagro político", que reputados opinócratas quieren vender a los ciudadanos?

Domingo 14 de junio de 2015

Aquí se ha insistido —hasta el cansancio—, que en política no existen sorpresas, sino sorprendidos. Y el fracaso electoral del PRI en Nuevo León —el domingo 7— lo ratifica.

También se ha reiterado que en política los milagros no existen. En todo caso existe el engaño y la simulación. Por eso —y en torno a Nuevo León—, vale iniciar con las preguntas elementales.

¿De verdad, alguien serio, puede creer el cuento de que Jaime Rodríguez El Bronco es “el milagro político”, que reputados opinócratas quieren vender a los ciudadanos? ¿De verdad el resultado electoral de Nuevo León fue una sorpresiva y espontánea avalancha de ciudadanos convencidos de la maldad de los partidos y la bondad de los candidatos independientes?

No, la respuesta a las interrogantes es un rotundo no. ¿Por qué?

Porque en realidad las candidaturas independientes son una ventana de oportunidad para que poderosos sectores empresariales —como los de Nuevo León—, se metan de lleno y en forma directa al ejercicio del poder público sin pasar por la aduana de los corruptos partidos políticos.

Y, claro, a partir del nuevo negocio de la política son muchos los interesados en hacer engordar la especie del “milagro político del Bronco”, como si se tratara de un verdadero cambio de paradigma. ¿Y por qué el marcado interés? Porque los grupos empresariales pueden poner y quitar gobernadores y presidentes de la República; igual que hoy ponen legisladores.

 

El Bronco, una elección de diseño. Pero si queremos ser serios en el caso Nuevo León, debemos empezar por el principio y reconocer que el fenómeno político llamado Bronco, es en realidad producto de una elección de diseño en la que participaron influyentes grupos económicos, medios y, sobre todo, el talento y la imaginación de un importante sector intelectual.

El Bronco fue el estandarte, pero detrás de él se movieron muchos millones de pesos ilegales para promover entre la sociedad la especie de que había llegado el “salvador de la patria” y el vengador de las canalladas de la política, los partidos y el poder público.

Así, la del “milagro” y el “salvador de la patria”, fue la cara que se mostró al electorado —estimulada con dinero que ninguna autoridad pudo detectar—, cuando en el fondo asistimos a una feroz batalla entre los mandones del dinero de Nuevo León, enfrentados a los gobiernos estatal y federal, respectivamente.

Y es que —por si ya lo olvidaron— en Nuevo León el gobernador Rodrigo Medina fue incapaz de ganar para el PRI y para Peña Nieto la elección presidencial de 2012. En ese 2012, en Nuevo León ganó Josefina Vázquez Mota. Además, los poderosos empresarios regios pretendieron tirar al priísta Rodrigo Medina cuando Nuevo León fue alcanzado por la violencia y el crimen.

En realidad Rodrigo Medina fue un gobernador mediocre, sin liderazgo y, sobre todo, con fama de pillo, al grado de que hoy en Monterrey circulan fuertes versiones de que es investigado por la DEA.

Por eso, en los tiempos de la sucesión estatal, los empresarios exigieron al presidente Peña Nieto y al PRI la postulación de Ildefonso Guajardo —titular de Economía—, y/o a un candidato con un perfil más institucional, como el diputado federal, Pedro Pablo Treviño.

Sin embargo, entre los operadores políticos —como Emilio Gamboa— se produjo una feria de ambiciones y traiciones que terminó por engañar al PRI, al presidente Peña Nieto y a los electores de Nuevo León. Y es que de golpe y porrazo les presentaron como un hecho consumado a la candidatura de Ivonne Álvarez, cuyo perfil era francamente cuestionable.

La respuesta de los empresarios regios fue inmediata. Así como pagaron millonadas para revertir la violencia y la inseguridad de Nuevo León, pagaron millonadas para derrotar a la candidata del PRI; para hacer de Nuevo León la cuna de los independientes y para romper uno de los diques más codiciados por décadas: el de los candidatos independientes.

Es decir, los empresarios regios probaron que, desde la rendija de las candidaturas independientes, pueden comprar gobiernos estatales y hasta se podrían comprar la candidatura y la presidencia de la República.

 

Secreto a voces... Y si tienen dudan de que era un secreto a voces la debacle de Nuevo León vale recordar que el jueves 11 de diciembre de 2014 aquí dijimos que pocos políticos se habían percatado que la onda expansiva de la crisis de Iguala y del fracaso político electoral de Guerrero “obliga a todos los partidos a modificar los métodos y las variables de selección de sus candidatos a puestos de elección popular en 2015”.

Luego de las traumáticas experiencias de Ángel Aguirre y José Luis Abarca —insistimos—, “los partidos están obligados a dejar en el baúl el amiguismo, el compadrazgo y a los aspirantes que mejor califican en las encuestas, para apostar por los más capacitados y aquellos capaces de garantizar la gobernabilidad”.

Y recordamos que en Nuevo León, por ejemplo, “el sector más rancio del PRI camina en dirección al despeñadero político al empujar la candidatura al gobierno estatal a la popular pero poco calificada senadora Ivonne Álvarez García, a quien promueven tanto el gobernador saliente, Rodrigo Medina, como el jefe del Senado, Emilio Gamboa”.

“¿Y por qué apoyar a la atractiva y carismática senadora y ex conductora de televisión?”.

“Porque sería una suerte de pieza decorativa; marioneta de los grupos políticos que disputan el control de Nuevo León, entre ellos el saliente gobernador, Rodrigo Medina, que requiere un control de daños a su salida y la aún poderosa CTM local, la casa cuna de Ivonne Álvarez y feudo del cacique del transporte, Ismael Flores Cantú”.

Por todo eso, explicamos que “los influyentes grupos empresariales de Nuevo León se oponen a la postulación de la senadora Ivonne, a quien Rodrigo Medina y Emilio Gamboa utilizaron para tirar la candidatura de Ildefonso Guajardo, secretario de Economía”. En Nuevo León, también recordamos, Enrique Peña perdió en 2012 y también en esa fecha fue engañado por Rodrigo Medina.

Regresamos al tema el miércoles 14 de enero de 2015 para recordar que a pocos días de la tragedia de Iguala, políticos de todos los partidos se llenaron la boca con declaraciones grandilocuentes de que México y la política serían uno antes y otro después de Iguala.

Algunos, incluso, dijeron que aquellos que no leyeran correctamente la lección de Iguala asumirían las consecuencias en las urnas. Y el primero en equivocarse es el PRI de Nuevo León.

Al final advertimos que “el remedio puede resultar peor que la enfermedad”. Y el tiempo nos dio la razón.

 

www.ricardoaleman.com.mx
twitter: @ricardoalemanmx



Comenta la Nota
PUBLICIDAD