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Política Zoom | Ricardo Raphael

Oteyza, el que acusaba a los vende-patrias

Periodista, académico y escritor. Profesor afiliado a la División de Administración Pública y Coordinador de la maestría en periodismo en ...

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    El modus operandi de OHL en los dos países es contratar a ex funcionarios que cuentan con una libreta telefónica abundante en contratos y nombrarlos altos directivos de la organización

    Jueves 28 de mayo de 2015

    El nombre de José Andrés de Oteyza fue estelar en la política mexicana, muy al principio de los ochenta, durante el mandato de José López Portillo.

    Junto con otros integrantes de aquel gobierno debió cargar con el descrédito que implicó ser uno de los promotores de la nacionalización de la banca.

    Entonces despotricaba contra los intereses privados, nacionales e internacionales, que querían hacerle daño a México. Con dedo flamígero denunció a los “vende-patrias” que intentaron llevarse el patrimonio nacional al extranjero.

    Nadie en aquella época habría podido suponer que su nombre volvería a ganar fama pública, 34 años después, al convertirse en uno de esos personajes a los que él detestaba.

    Al parecer el señor Oteyza, como San Pablo, se cayó del caballo, pero del lado más equivocado.

    Hoy es el presidente para México de OHL, la empresa de origen español que se ha llevado el mayor de los abucheos por su tendencia reiterada hacia la corrupción.

    Por una serie de conversaciones que recientemente se hicieron públicas nos hemos enterado de que este personaje podría ser acusado de cohecho.

    El diario español El País compartió con sus lectores una serie de grabaciones donde Pablo Wallentin, director de relaciones públicas de OHL hasta hace unos días, propone y opera el soborno a favor de tres magistrados del Poder Judicial mexicano.

    En comunicación con Gerardo Fernández, director jurídico, Wallentin hace explícito que el cohecho referido debe ser autorizado por José Andrés de Oteyza.

    “¿Cuánto hay que darle a los magistrados?”, interroga. “Una manita”, responde Fernández. (En el argot judicial una manita suele implicar al numero cinco: el monto del soborno pudo haber sido de 500 mil o 5 millones de pesos).

    “Díselo a Oteyza”, instruye Wallentin a su interlocutor.

    En otra llamada, el ex director de relaciones públicas confirma que Oteyza ya autorizó el pago a los magistrados. Ahí abunda advirtiendo que el “apoyo” se relaciona con 5 o 6 juicios donde OHL está involucrada.

    Juan Miguel Villa-Mir, cabeza internacional el OHL, desde España ha defendido el caso con el argumento de que en México existe una campaña mal intencionada en contra de su empresa.

    También afirma que todo lo ocurrido es culpa de Pablo Wallentin: “Lamento su comportamiento y me avergüenza, actuó sin ninguna autorización.”

    Sin embargo, el famoso Wallentin se cuidó en cada una de sus conversaciones —incluidas aquellas donde el propio Oteyza participó— para dejar en claro que en el lodo corrupto de OHL él no se mandaba solo.

    Se necesita de mucha cara dura para intentar voltear la tortilla de esa manera. Villa-Mir tiene un perfil similar al que pretende criticar. Como Oteyza y Wallentin, fue un alto funcionario público del gobierno. En su caso, fue ministro español de Finanzas.

    En su país, Villa-Mir ya fue acusado de corrupción por la justicia. Es obra suya que a OHL se le vincule con contratos de obra pública obtenidos gracias al ofrecimiento de favores ilegales.

    Vale advertir la coincidencia en el modus operandi de esta empresa en los dos países: contratar a ex funcionarios públicos que cuentan con una libreta telefónica abundante en contratos y nombrarlos como altos directivos de la organización.

    Luego, esos gestores se encargan de corromper las relaciones de OHL con el gobierno para asegurar ventajas muy jugosas a la empresa.

    ZOOM: Cuando las conversaciones telefónicas se utilizan para delinquir, dejan de ser privadas.

    www.ricardoraphael.com
    @ricardomraphael



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