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Detrás de la Noticia | Ricardo Rocha

‘El Bronco’ hace historia

Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas.

En 1977 cubrió por dos meses la ...

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Miércoles 27 de mayo de 2015

Pase lo que pase, Jaime Rodríguez Calderón está reinventando la democracia mexicana.

Y para quienes piensen que exagero, he de decir que no se trata de un contagio a distancia de la broncomanía que se vive en Nuevo León. Tampoco un escrito de propaganda empática a su favor; al cabo ni lo necesita. Simple y llanamente, basta revisar algunos hechos incontrovertibles.

Por lo pronto y pese al poderoso bipartidismo PRI-PAN, que ha gobernado por más de veinte años, El Bronco logró ya algo hasta hace unos meses impensable: construir la percepción de que puede ganar la gubernatura. Pero además, luego de haber estado en Monterrey para entrevistar a los candidatos, puedo anticipar que Jaime Rodríguez será el próximo gobernador de Nuevo León.

He de confesar que con toda intención lo cité en la Macroplaza para grabar nuestra conversación mientras caminábamos. Las muestras de simpatía y adhesión de transeúntes y los claxonazos con la broncoseñal desde los automóviles, nos acompañaron en el trayecto. Aunque no todo es anécdota, por supuesto. Hay factores evidentes que anticipan su triunfo: el hartazgo y hasta el odio de los neoleoneses hacia la política, los partidos y los políticos; la recién destapada cloaca de los miles de millones de pesos de desfalco y corrupción del actual gobernador priísta Rodrigo Medina y su avorazada familia; las fallidas campañas de Estado en contra de El Bronco, que no han hecho sino fortalecerlo; el avasallamiento de Ivonne Álvarez, del PRI, y Felipe de Jesús Cantú, del PAN, quienes se ven cada vez más abrumados y rebasados por el trote galopante de El Bronco; el eficientísimo uso de las redes como medio alternativo, sobre todo en Facebook, donde tiene más de medio millón de seguidores; una imagen decidida, carismática, con un discurso franco y hasta rudo que llama a las cosas por su nombre, como lo hizo recientemente con el ex presidente Calderón, para escandalito de las buenas conciencias; en suma, la propuesta de una alternativa factible de “creer en alguien”.

Por si algo faltaba, Fernando Elizondo, quien fue ya gobernador sustituto, acaba de declinar en su favor. Y no sólo le aportará cinco puntos muy valiosos, sino la imagen de una dupla muy atractiva: un gobernador arrojado y echado pa’delante, con un coordinador de gabinete de experiencia y mesura; quien además le ha jalado a su nuevo jefe una importante corriente de empresarios, que allá son fundamentales en la pirámide social.

Por ello y más, sólo veo dos escenarios: El Bronco sin bronca: un triunfo por hasta diez puntos que, por inobjetable, deba ser reconocido de inmediato por autoridades electorales, adversarios y hasta el gobierno federal.

El Bronco con bronca: un impensable acto violento en su contra, cuya posibilidad él mismo ha admitido; un recurso legaloide o alguna otra maniobra desesperada para robarle la elección; o sea, un suicidio político nacional de proporciones incendiarias.

Decidí que el 7 de junio estaré en Monterrey. Me costó trabajo encontrar un cuarto de hotel; me dicen que corresponsales de todo el mundo estarán ahí. Por una extraña asociación de ideas, recordé la multicitada frase: “¡No despierten al México bronco!”. Pero resulta que El Bronco ya despertó.

Periodista.
ddn_rocha@hotmail.com



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