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Detrás de la Noticia | Ricardo Rocha

Lorenzo y el infortunio

Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas.

En 1977 cubrió por dos meses la ...

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Miércoles 20 de mayo de 2015

Debo advertir que por Lorenzo Córdova siento un aprecio grande y cariñoso. Paradójicamente, no nos une una gran amistad: jamás una comida o tan siquiera una copa por ahí. Sin embargo, nos acercaron otras cosas tal vez más importantes: mutuos y entrañables amigos; nuestro origen puma; un montón de entrevistas telefónicas y cara a cara desde el proceso de 2006; nuestras similares visiones de país y hasta el hecho de encontrarnos en la cola de las tortillas o comprando el chicharrón en la carnicería de la esquina de nuestro querido barrio de La Conchita, en Coyoacán, donde por varios años fuimos vecinos de puerta a puerta.

Por eso y más, me duele profundamente el momento por el que atraviesa Lorenzo. Innecesario repetir lo que se ha difundido ya hasta el hartazgo a partir de las ocho de la noche de antier lunes, en que “alguien” subió a Youtube la conversación telefónica que ayer al mediodía se había convertido en trending topic: un diálogo en el que Córdova ironiza sobre las “dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa” y luego se expresa despectiva y groseramente de una comunidad indígena con su secretario ejecutivo Edmundo Jacobo a través de una jocosidad procaz y fallida, por decir lo menos. El problema es que, aunque sea una obviedad, Lorenzo Córdova es consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, el INE.

Por lo pronto, una pregunta debe inquietarnos a todos: ¿Quién lo grabó el 23 de abril y esperó a difundir precisamente ahora tan desafortunada y demoledora conversación telefónica?

En cualquier caso, la reacción a sus palabras ha sido virulenta y creciente. En las redes sociales se han expresado comentarios hirientes y hasta rabiosos en su contra; muchos, exigiendo su renuncia porque, aseguran, en sus dichos él mismo se ha inhabilitado como árbitro electoral. A esas miles de voces cuasianónimas se han ido sumando las de analistas, académicos y actores políticos de todo signo, que en su gran mayoría condenan severamente las expresiones del hasta ayer sólido presidente del INE.

Al momento de escribir estas líneas la presión indignada —interesada o no— crece como una marea incontenible que deviene tsunami. No sé si Lorenzo podrá resistirlo. Hoy tiene Consejo General y seguro que arreciará la tormenta.

No necesita abogados. Él sabrá exponer sus argumentos. Aunque sus frases son indefendibles. Lo que sí debo decir como obligación moral es que Lorenzo Córdova fue cazado durante largo tiempo por un francotirador muy poderoso, hasta atraparlo en una de sus expresiones desafortunadas que todos tenemos alguna vez cuando hablamos del país, del gobierno, de sexo o de nuestro jefe en la oficina. El problema es que Lorenzo Córdova es presidente del INE. Y el problema mayor es que el daño a su persona se ha traducido ya en un duro golpe a su investidura como convocante y árbitro de un proceso electoral a menos de tres semanas del 7 de junio. Peor que una bomba en el edificio del INE.

Por último, he de decir que lo entrevisté antier apenas: “…para mí estar al frente del INE es no solamente muy honroso, sino la mejor experiencia profesional de mi vida… en cuanto al futuro, sólo veo mi vuelta a nuestra UNAM, que es donde pertenezco”. Sinceramente, espero que esta frase no sea apresuradamente premonitoria.

Periodista.
ddn_rocha@hotmail.com



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