aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Por los estadios del mundo | Inés Sainz

El ave fénix

La mujer del deporte en México @inessains_ofic ...

Más de Inés Sainz



COLUMNAS ANTERIORES


Ver más columnas

Sábado 16 de mayo de 2015

Todos los que lo conocen por su talento deportivo saben de su excéntrica y muchas veces bipolar forma de competir, pero pocos, realmente pocos se han podido meter de lleno en su interior, saber lo que piensa, lo que siente y sobre todo, la infinidad de sacrificios que tuvo que hacer para cumplir su sueño.

Es una auténtica ave fénix, que vive bajo el nombre de Luis Suárez, y que hoy será el protagonista de esta historia que estoy segura, después de leerla, cambiará la percepción que tienen del charrúa.

Érase una vez un niño que soñaba con cambiar su vida y convertir su amor por el futbol en una profesión que le redituara y le permitiera dejar en el olvido su complicada niñez. De padres separados, Luis Suárez fue un gran apoyo para su madre que fungió como padre a la vez, en su afán por sacar adelante a sus hijos. Cuidar coches y barrer calles estuvieron en la lista de las tareas de aquel niño que solo quería disfrutar de una infancia como la de cualquier otro. En medio de una dura crisis Luis conoció a su primer y único amor, una chica que aunque tenía un estatus económico más alto, se convirtió en su mejor amiga, su confidente y quien lo marcaría en beneficio de un futuro lejos de tentaciones y peligros.

Sofía Balbi, como el propio Luis, conocía y valoraba sus dotes con la pelota en los pies, de ahí que lo haya impulsado a no dejar el deporte y pelear contra todo y contra todos por ganarse un lugar. Sin embargo, años después ella se marchó a Barcelona con su familia, un trago amargo más que mantuvo al uruguayo en pie de lucha y que lo llevó a descubrir que, además de su gran pasión, el futbol sería su único pase de abordar para reencontrarse con el amor de su vida.

El destino y su dedicación a este deporte lo condujeron a Holanda, para posteriormente instalarse en Inglaterra, ya habiendo formado una familia, y ahora en Barcelona.

De sus cenizas, Suárez volvió a nacer para convertirse en un gran futbolista, que aunque ha tenido que afrontar las consecuencias de algunos episodios de locura como el haber ‘mordido’ a varios colegas e incluso protagonizar insultos raciales, hoy ha dejado atrás el tormentoso fantasma del pasado para ser un jugador maduro y sensible.

El 6 de junio en Berlín, cuando el Barcelona afronte la final de la Champions League ante la Juventus, no veremos a un futbolista ávido por efectuar mecánicamente un partido más, sino a un ser humano que cayó al abismo, pero que se levantó para cambiar su destino. Su reencuentro con Patrice Evra –a quien ofendió con palabras racistas-, y con Giorgio Chiellini –su víctima de la famosa mordida durante el Mundial de Brasil 2014- no son, ni remotamente, un reflejo de lo que este hombre es en realidad. Los errores son de humanos, pero hacerles frente y aprender de ellos es lo que realmente hay que valorar.

deportes@eluniversal.com.mx



Comenta la Nota
PUBLICIDAD