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Detrás de la Noticia | Ricardo Rocha

Crimen en Guerrero

Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas.

En 1977 cubrió por dos meses la ...

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Miércoles 06 de mayo de 2015

Chilapa.— El proceso electoral acaba de dar un vuelco en Guerrero. Este viernes 1 de mayo a las seis y media de la tarde, el candidato del PRI a la presidencia municipal, Ulises Fabián, regresaba de un mitin en un convoy de cuatro vehículos. Dos fueron suficientes para interceptarlo. De ellos descendieron seis u ocho hombres con armas largas y uniformados de agentes federales. A todos les ordenaron que se arrodillaran —cosa que hicieron— porque los iban a inspeccionar. Conocían su objetivo: Ulises era inconfundible con su cabeza rapada. Así que sin más se acercaron a ejecutarlo con hasta 17 balazos. A los demás no les permitieron llevarse el cuerpo: “¡Váyanse para que cuenten lo que pasó!”, ordenaron.

Llegué a Chilapa el sábado al mediodía y ni siquiera se oía el habitual bullicio del tianguis de fin de semana. Parecía una película a la que le faltaba el sonido. El camino al sepelio era atroz. Pasabas a través de una atmósfera de gelatina circundada de una veintena de vehículos de la policía estatal, con embozados provistos de armas largas. Hasta aquí llegó el candidato del PRI al gobierno de Guerrero, Héctor Astudillo, para abrazar a los deudos. Discreto, me pidió que la entrevista fuera más tarde en su casa, en Chilpancingo.

No hay duda de que Guerrero es tierra de contrastes y el funeral también lo fue. Sí, el rosario en el murmullo de los rezanderos; sí, los ayes de dolor de algunas mujeres; pero también el extraño ritual de la familia —encabezada por la madre— atendiendo lo mejor posible a los asistentes, unos 300, con un mixiote al estilo de estas tierras. Por cierto, no se crean ustedes que Chilapa es un pueblito rabón. Según la historia fue en su tiempo la ciudad más poblada de Guerrero, capital de la montaña y hasta pintó para capital del estado. Actualmente hay más de 250 mil habitantes y mucho comercio y mucho dinero, al grado de que además de los puestos locales, ya se han instalado grandes tiendotas nacionales. Los chilapos tienen una catedral de orgullo desde la que, mediante un gigantesco artilugio de relojería, Juan Diego les arroja rosas cada semana desde la fachada monumental.

Esta es la Chilapa que quería gobernar Ulises Fabián, de 32 años de edad y padre de tres hijos. Con buena fama pública y muy movido para las causas sociales. Me dicen que iba a ganar “de calle”. Y yo la verdad no lo sé de cierto, ni si iba a ser el mejor alcalde. Pero me intriga por qué lo mataron. Por qué lo ejecutaron así de brutalmente. Y claro, pregunto aquí y allá y me dan un montón de respuestas: que no creemos que Ulises tuviera que ver con estos malditos; que el problema es que aquí, nomás con que tengas un pariente o amigo de unos ya te andan ejecutando los otros; que no hay duda que fueron Los Ardillos, enemigos jurados de Los Rojos en esta región; que están embarrados diputados locales y federales guerrerenses que no querían que Fabián llegara a la Presidencia Municipal.

Más tarde, en nuestra entrevista en Chilpancingo, Héctor Astudillo justifica su lema de “Orden y paz” con el que va arriba en las encuestas hasta por 14 puntos sobre la perredista Beatriz Mojica. También me habla de sus planes de gobierno. Pero sobre el crimen de Ulises Fabián es contundente: “Es el Guerrero que no quiero”.

Periodista.
ddn_rocha@hotmail.com



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