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Por los estadios del mundo | Inés Sainz

La estrella que perdió su luz

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Domingo 19 de abril de 2015

Hay una frase que dice que “todo lo que sube irremediablemente tiene que bajar”; sin embargo, para unos cuantos esto resulta un golpe que llega sin previo aviso y te cambia la vida en tan sólo un instante.

Sí, una estrella más perdió su luz en el deporte y lamentablemente, su vida no volverá a ser la misma; tampoco la de su familia.

Su nombre es Aaron Hernández, un joven que añoraba alcanzar el éxito en lo que más le apasionaba, el futbol americano. Después de su estancia en el colegial, donde obtuvo numerosos reconocimientos, Aaron vio cumplido el sueño de llegar a la NFL con los Patriotas, sin imaginarse que unos años después caería de vivir en el cielo al mismísimo infierno.

Hace dos años comenzó su calvario. Una grave acusación por el asesinato del jugador semi-profesional Odin Lloyd que derivó en el fin de una carrera que prometía éxitos.

Posteriormente, a esta acusación se le sumaron dos más por posesión de armas de fuego y municiones.

Entre cateos y una larga investigación, los Patriotas prefirieron terminar su relación laboral con Hernández, por lo que lo peor se avecinaba. Fue hace un par de días cuando se dio a conocer la sentencia a cadena perpetua al ser encontrado culpable.

No puedo imaginar lo que una noticia como ésta significa para un atleta que había alcanzado la gloria y que ahora vivirá el resto de sus días tras las rejas, dejando a su familia con un enorme desconsuelo, pero me cuesta aún más trabajo entender que este ex jugador decidiera cambiar su futuro y el lugar que tanto le costó alcanzar, por una acción desastrosa. Tuve la oportunidad de entrevistarlo en su mejor época, me pareció un tipo reservado, pero muy atento, por lo que me resulta complejo juzgarlo.

Su caso no es el único, sino uno más que se suma a la lista de nombres como los de O.J. Simpson, ex RB de San Francisco y Buffalo, quien cumple una sentencia de 33 años en Nevada por secuestro y robo a mano armada.

Cómo olvidar a Darren Sharper, a quien le dieron nueve años por cargos de violación. Michael Vick, actual agente libre, tuvo que estar 21 meses en la cárcel cuando lo encontraron culpable de organizar peleas clandestinas de perros. Eso sí, logró rehacer su vida e incluso consiguió un contrato de 100 mdd.

Sus nombres no serán recordados como las grandes estrellas en la NFL, sino como los de estrellas que perdieron su luz para nunca más recuperarla. ¡Qué lástima!.

 

deportes@eluniversal.com.mx



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