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Por los estadios del mundo | Inés Sainz

The Masters

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Domingo 12 de abril de 2015

Por primera vez en mi carrera tengo el privilegio de cubrir un torneo ‘major’ de golf, y el hecho de que sea justamente el Masters de Augusta me hace sentir aún más afortunada.

Mis expectativas eran altas, pero tengo que decir que aún así me había quedado corta. El campo trasciende aún más de calificarlo como espectacular, es fascinante, encantador y hasta mágico. Tal vez el hecho de que sólo los más grandes en la historia han tenido el honor de poder colocarse el famoso saco verde y grabar su nombre para la posteridad, tiene algo que ver con el ambiente que se respira en este lugar.

Los jugadores califican este torneo no solamente como el mejor del mundo, sino como el equivalente a su Super Bowl, su Serie Mundial o su Copa del Mundo. La concentración es absoluta, pero también es donde los nervios le hacen una mala jugada hasta a los más experimentados y con más temple.

Se han completado ya tres jornadas y parece que el jovencito de 21 años, Jordan Spieth, que ha sido el líder en solitario desde el primer día, es el gran favorito para llevarse el título. Pero no se puede dar algo por hecho. El golf es impredecible, un buen día para un jugador puede darle la vuelta a la historia, y si algo tienen todos los punteros hoy que salten al campo es motivación y una gran hambre de triunfo. Jordan deberá mantener el temple e intentar mantener una distancia que le permita no sentir la presión tan cerca. Hoffman, Mickelson, Jhonson, Woods, Mcllroy están al acecho, y créanme cuando les digo que en la ronda final todo puede pasar.

El tradicional Country Club de Augusta, con toda su historia, con sus tableros antiguos que se rehúsan a ser electrónicos para intentar suspender el tiempo, al menos en este recinto sagrado, su tienda que vende cerca de 80 millones de dólares en una semana, sus reglas estrictas en todo momento, y su encanto singular, esta listo para ver coronarse a un nuevo campeón en la edición No. 79 del torneo.

La presencia de Tiger y su regreso a un juego competitivo ha significado un aderezo muy especial para esta edición, es asombroso ver cómo se ha convertido en la principal atracción del torneo. Le hace mucho bien a este deporte verlo volver.

Y qué decir de Rory, tal vez el jugador que más presión sentía al comenzar este torneo. Llegaba con la consigna de intentar completar por primera vez en su carrera el Grand Slam, y convertirse así en el sexto jugador de la historia en conseguirlo. Después de tres rondas se ve complicada la hazaña para el actual número uno del mundo, pero su juego ha venido de menos a más y si la inspiración lo acompaña puede convertirse en un rival muy peligroso. Jugando ya más libre, Rory puede dar 18 hoyos espectaculares.

Hoy terminará esta aventura y conoceremos al campeón, tal vez en algunos años se verá como uno más, pero para el ganador y para mí será un torneo inolvidable.

 

deportes@eluniversal.com.mx



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