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Por los estadios del mundo | Inés Sainz

Un triste adiós

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Martes 24 de marzo de 2015

El deporte debe ser un medio de vida, pero no un motivo para perderla. Debe ser la concepción del amor por lo que se hace en cualquier duela, cancha o ring, pero no el porqué de decir adiós en el tiempo que dura un suspiro.

El triste fallecimiento del ‘Hijo del Perro’ Aguayo es una prueba más de que los estándares de seguridad, no sólo en la lucha libre, deben cambiar; que las regulaciones deben ser óptimas y el deporte no debe ni puede permitirse un ‘hubiera’ más.

Hay disciplinas que llevan implícito un riesgo mayor a que los deportistas se ocasionen alguna lesión; sin embargo, hay casos en los que las tragedias rebasan a los mismos organizadores.

Lamentablemente, arriba de un ring y hablando de deportes de contacto, Pedro Aguayo no ha sido la única víctima y es aún más triste que una vez más tengamos que esperar a que ocurra un deceso para levantar la voz en pro de mejores condiciones para los gladiadores que sólo buscan esmerarse en lo que les apasiona y orgullecer a sus aficionados que los acompañan en cada función.

El 26 de octubre de 1993, ‘Oro’, de 24 años murió tras recibir un golpe de antebrazo que lo hizo caer lastimándose letalmente la cabeza. Un derrame cerebral le quitó la vida horas más tarde.

El 23 de mayo de 1999, Owen Hart, luchador de la entonces llamada WWF (hoy WWE) intentó lanzarse sobre su rival desde el techo de una Arena; no obstante, el cable que lo sujetaba se rompió y por ende falleció.

En 2012, ‘Cometa Tapatío’ recibió un brutal golpe en la cabeza que le provocó daños en las cervicales. Perdió la vida, aunque fue llevado al hospital.

Pero no sólo el ring ha sido motivo de dolorosas muertes, sino también otros deportes que nos han estremecido.

El accidente de Jules Bianchi, piloto francés de Fórmula 1 y quien sigue luchando por su vida, es otro de los casos que más impotencia da debido a la gravedad del choque que tuvo durante el GP de Japón, donde se impactó contra una grúa.

Otro caso que habla de falta de medidas de seguridad en los estadios es el del camerunés Albert Ebossé Bodjongo, quien falleció de un golpe en la cabeza por una piedra lanzada desde la grada. Irónicamente el día que murió se había convertido en papá.

Cómo no recordar a Marc-Vivien Foé, quien en 2003 se desvaneció en pleno partido ante Colombia, muriendo por problemas cardiacos.

Estas son sólo algunas de las historias que han conmocionado al mundo y que nos hacen pensar como medios, aficionados, directivas y promotores en buscar las mejoras necesarias para hacer del deporte algo que se disfrute entre sonrisas y espectáculo, y no entre lágrimas y tragedias.

Desde aquí envío mi más sentido pésame a la Familia Aguayo Ramírez. Descanse en paz el ‘Hijo del Perro’ Aguayo.

deportes@eluniversal.com.mx



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