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Por los estadios del mundo | Inés Sainz

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Martes 17 de marzo de 2015

Decía el estadounidense Thomas Alva Edison, que “las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito”. Pues bien, en México, el futbol en sus categorías menores se ha encargado de borrar de tajo los capítulos turbulentos que hemos vivido con la Selección mayor, poniendo por todo lo alto la bandera mexicana y consiguiendo constantes éxitos —aún con diferentes generaciones de futbolistas— que hoy podemos presumir con orgullo.

Sí, otra vez, la Selección Sub-17 nos hizo soñar en grande con el premundial celebrado en Honduras, de donde salió por segunda ocasión consecutiva vencedor —sexta en la historia de dicha categoría— y que lo sitúa más favorito que nunca para el Mundial que disputará en Chile, en octubre y noviembre, próximos.

Una vez más, México se plantó en territorio catracho con el firme e inquebrantable anhelo de, primero, conseguir el boleto mundialista, y además, hacer un digno papel, que los colocara como un rival a temer.

Más de año y medio de trabajo en equipo, de sembrar experiencias, de risas, de lágrimas, de largas giras alejados de sus familias, de momentos de soledad, de partidos de preparación, donde cada uno tenía que dar lo mejor de sí para ‘llenarle el ojo’ a su entrenador, de pesadas e interminables horas de entrenamiento, pero al final, la cosecha del sueño fue única e irrepetible.

Cinco ríspidos partidos tuvieron que pasar antes de que México pudiera conseguir su pase al Mundial. Panamá, Santa Lucía, Canadá, Haití y finalmente el dramático empate ante Costa Rica, que los dejó a la espera de que Panamá venciera a Canadá para entonces sí, proclamarse líder del sector y acreedor al ansiado boleto.

Y así llegó el duelo final, el que definió al mejor equipo del torneo, el que levantó el trofeo con alegría y un sinfín de sentimientos encontrados. Nuestra Selección, haciendo gala de un futbol ofensivo, dando cátedra de cómo se debe cabecear un balón, mostrando que no importa la simpleza o complejidad de un remate para mandar el esférico al fondo de la red, supo contrarrestar a la afición local en contra, y mantuvo el orden atrás con el marcador claramente a su favor, no permitiéndose excesos de confianza.

México venció con contundencia 3-0 a Honduras y deja claro el mensaje: que el resto de los protagonistas de Chile 2015 teman al equipo que nunca se da por vencido, que preparen lo mejor de sus estrategias, pues los nuestros ya están listos para sacarse la espinita que el subcampeonato en 2013 dejó, y esta vez vienen dispuestos a arrasar con todo y con todos. ¡Felicidades a esta generación de ganadores, el primer paso está dado!

 

deportes@eluniversal.com.mx



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