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Serpientes y Escaleras | Salvador García Soto

Las esposas del INE

Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado ...

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Sábado 07 de marzo de 2015

                                                       Especial

En medio de la crisis que se vivió por el retiro de 7 partidos de la mesa del Consejo General, ya resuelta tras la multa económica al PVEM, en el INE salió a relucir un tema del que poco se quiere hablar en ese instituto desde que era el IFE: el nepotismo y las relaciones familiares que existen entre los altos cargos del organismo electoral.

Al caso hecho público de la esposa del consejero electoral Javier Santiago Castillo, Sandra Yáñez Gómez, quien trabaja como asesora en la oficina de otro consejero, Marco Antonio Baños, se suman varios casos más que confirman que la vinculación y las recomendaciones familiares son una práctica común entre funcionarios de alto nivel del órgano electoral, en donde se suele argumentar que “no hay conflicto de interés” ni nepotismo o contrataciones irregulares, tal y como lo hizo recientemente el consejero Santiago.

Otro caso de esposas y funcionarios es el del secretario Ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Molina. Su esposa, Claudia García González, es la directora de Difusión y Campañas Institucionales, que se encarga de asignar los tiempos de difusión a los partidos políticos y cuya adscripción, en la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica, depende directamente de la Secretaría que encabeza su esposo.

Jorge Torres, quien funge como coordinador General de Servicios Informáticos, tiene trabajando directamente bajo su mando a su esposa, Danae Barrera Reynoso, como subdirectora de Servicios Web.

Otros utilizan el llamado “nepotismo cruzado”. Como René Miranda Jaimes, director Ejecutivo del Registro Federal de Electores, cuya esposa, Farah Munayer Sandoval, no trabaja directamente con él, pero sí como asesora del consejero electoral Ciro Murayama.

En el caso del consejero Marco Antonio Baños, no sólo tiene como asesora a la esposa de su compañero consejero Javier Santiago, sino que el mismo está casado con Arminda Balbuena Cisneros, quien fuera directora del Centro de Desarrollo Democrático hasta finales del año pasado, cargo que dejó para ser nombrada consejera electoral del Instituto Electoral de Guanajuato.

Así que podrán alegarse “carreras y servicio profesional” electorales, podrán decir que nada tuvieron que ver en la designación de sus esposas y que “ellas tienen su propia carrera”, pero el hecho innegable es que existen ese tipo de relaciones familiares entre funcionarios electorales y subalternos que a veces dependen de ellos o a veces de otra área, pero en algún momento tendrán que interactuar y tomar decisiones que tocan los límites del cuestionado conflicto de interés y el nepotismo, ambos señalados en la Ley Federal de Servidores Públicos.

O, como diría el afamado y difunto cómico, Pompín Iglesias, en el IFE, como en otras instituciones y poderes del Estado mexicano, “¡qué bonita familia!”.

POPULARIDAD PRESIDENCIAL Y LOS GOLPES AL NARCO. Los anuncios espectaculares de la detención de capos en el gobierno de Enrique Peña Nieto cada vez se parecen más a la criticada estrategia de Felipe Calderón y Genaro García Luna en contra del narcotráfico.

A pesar de que al inicio de esta administración se criticó la forma en que eran presentados en el pasado sexenio los presuntos delincuentes detenidos, como una forma de propaganda gubernamental, incurriendo en casos de violaciones a derechos humanos o del debido proceso judicial, como el sonado caso de la francesa Florence Cassez, tal parece que la necesidad de presentar “golpes” y “logros” del gobierno peñista, en medio de la crisis de credibilidad reconocida por el mismo Presidente, los ha llevado a repetir la estrategia Calderón-García Luna.

Es cierto que el gobierno tiene derecho de promover y difundir los golpes de su estrategia contra el narcotráfico, pero también lo es que, por experiencia, los mexicanos sabemos que, por espectacular e importante que resulte la detención de capos o cabezas de los cárteles de la droga, esa estrategia no ha servido hasta ahora para disminuir la violencia y la inseguridad que padecen regiones, estados y municipios del país por el narcotráfico.

Por el contrario, el parámetro de medir el avance de la lucha antidrogas por la captura de jefes de cárteles, implementado por Calderón, aún con la detención de más de 30 capos importantes, en el pasado sexenio sólo provocó la atomización de los grupos y células del narco y el incremento de la violencia al surgir nuevos liderazgos, las más de las veces improvisados, que se caracterizaban por su crueldad y violencia hacia la población civil y por incurrir en delitos más allá del tráfico de drogas como la extorsión, el cobro de derecho de piso o el secuestro.

Porque aún con el logro innegable de la detención de Servando Gómez La Tuta la semana pasada, o esta semana la captura espectacular del Z-42, Omar Morales Treviño, no está claro que la detención de estos capos realmente esté acabando con la operatividad y la violencia del narcotráfico en varios estados. En Michoacán, por ejemplo, La Tuta ya no controlaba nada al momento de su detención y estaba completamente aislado, pero aun así delitos como la extorsión, el cobro de derecho de piso, el secuestro o las ejecuciones no han desaparecido y siguen presentes en varios municipios michoacanos, en gran medida porque las plazas estratégicas de ese estado ahora son controladas por el Cártel Jalisco Nueva Generación, que comanda Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho.

La pregunta, en el caso de Omar Treviño, cuya captura fue ampliamente difundida y celebrada incluso desde Londres por el presidente Peña Nieto, es si con la captura de otra cabeza de Los Zetas, ese grupo realmente va a disminuir su presencia y su crueldad en varios estados. El mismo Tamaulipas, donde no disminuye la violencia aún con los operativos federales, y donde tamaulipecos del norte, del centro y del sur del estado se siguen quejando del cobro de derecho de piso, de extorsiones que se realizan desde los penales tamaulipecos a todo el país, o de los secuestros que no disminuyen.

Analistas y expertos advierten que, sin menoscabo del logro gubernamental en estas capturas, ya están listos los nuevos liderazgos que ocuparán el lugar de La Tuta o del Z-42. Se entiende pues que, en momentos en que la popularidad presidencial no levanta y que hay crisis de confianza, el gobierno busque noticias espectaculares que hablen de “logros en la lucha contra la delincuencia”, pero ¿no será que, en el afán de hacer propaganda, con las detenciones espectaculares de capos, Peña Nieto está repitiendo el mismo error de Calderón que atomizó a los cárteles y su capacidad de violencia en múltiples células con nuevas y más sanguinarias cabezas?

NOTAS INDISCRETAS… A propósito del ex presidente Calderón, al mismo tiempo que se le vio salir públicamente para reconocer “los importantes logros” del gobierno del presidente Peña Nieto en la lucha contra el narcotráfico, también se le vio el jueves por la noche, de lo más quitado de la pena, sonriente y muy contento, en un café-bar del Hotel Intercontinental. Lo contento de Calderón debe ser porque en el fondo, en medio de tanta crítica que le ha hecho a Peña, debe decir “no que mi estrategia no servía”… El martes sube al pleno la designación del nuevo ministro de la Corte. Tras la aprobación en comisiones de la terna propuesta por el Presidente, la negociación para sacar a Eduardo Medina Mora se intensificó antes del fin de semana. El PRI tiene ya seguros la mayoría de votos del PAN (al menos 28 senadores de los 38) y por lo menos 8 votos del PRD, por lo que la apuesta es que, con los votos del PVEM y Nueva Alianza, logren la mayoría calificada de dos terceras partes de los presentes en la sesión del martes. Habrá que ver si no hay senadores que desaparecen “misteriosamente” a la hora de la votación, porque eso también se rumoraba ayer en el Senado, que algunos que no quieren al ex procurador simplemente desaparecerán a la hora de votar, según lo pactado. El caso es que si, como todo apunta, Medina Mora se convierte en ministro, llegará sumamente cuestionado a la Suprema Corte y no sólo por los legisladores, sino también por varios de los que serán sus compañeros ministros que lo ven con demasiado recelo y desconfianza… Los dados mandan Escalera. Se compuso la semana.

sgarciasoto@hotmail.com



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