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Detrás de la Noticia | Ricardo Rocha

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Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas.

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Miércoles 25 de febrero de 2015

María Fernanda Silvestri tiene 25 años y está luchando por su corazón y por su vida. Nació con un mal cardiaco congénito llamado atresia pulmonar que es una malformación en la arteria que va del corazón a los pulmones y que se presenta en diversos grados en apenas uno de cada 10 mil niños: “Es como cuando aprietas una manguera y le sigues echando agua y se empieza a inflar, así le ocurre a mi corazón porque no pasa toda la sangre y está haciendo un esfuerzo tremendo por bombear la sangre necesaria”, me explica esta joven ingeniera industrial nacida en Monterrey y avecindada en el DF. —Hay preguntas que yo no quisiera hacer nunca como periodista, pero ¿qué se siente vivir con el riesgo de morirte y qué te hace pelear cada día para superar ese riesgo? — “Pues la verdad es un riesgo que todos corremos. No tenemos la vida comprada. Por eso para mí cada día que vivo es un regalo. A mí sólo me daban dos o tres años de vida; así que estos otros 23 han sido extras para mí”. Me dice tan bonita como sonriente.

Así que la vida le ha dado tiempo, pero también ha sido dura y ruda con ella. Le han tenido que hacer cuatro operaciones a corazón abierto: la primera a los dos años; la segunda seis meses después; otra a los seis años; y la más reciente a los once años de edad. Aunque la más importante de su vida es la quinta, la que ahora urge que le practiquen: lo grave es que, por las complicaciones en los ventrículos de su corazón la intervención quirúrgica está programada para el mes de abril en la celebérrima Clínica Mayo de Rochester en Estados Unidos. Pero hay un pequeño problema: por su complejidad, la cirugía —nuevamente a corazón abierto— tiene un costo de 350 mil dólares, más de cinco millones de pesos, que no tienen ni María Fernanda ni sus padres. Y para quien piense que se trata de un capricho costoso, hay que señalar que según los propios cardiólogos mexicanos, la Mayo y una de Boston son las únicas clínicas en donde puede realizarse la operación. “Aquí me pronostican el dos, allá el 98% de éxito”. Otro factor es que el tiempo corre en su contra. Para garantizarle un lugar, debe pagar el total a más tardar el próximo 20 de marzo. Esa necesidad apremiante, y el activismo de sus compañeros de estudio y de trabajo, sus familiares y la propia joven, han generado un conmovedor movimiento en las redes sociales en un esfuerzo formidable por reunir el dinero. Hay casos como el de algunos restaurantes en los que existe “El plato de Fernanda”, cuyo ingreso se va íntegro a la causa. Aunque hace falta mucho más, porque hasta ahora se ha logrado reunir sólo un millón de pesos y el plazo se acerca inexorablemente.

Y yo me pregunto si en estos tiempos de depresión nacional a causa de la violencia, la sangre, la corrupción y las malas nuevas de dentro y de fuera podremos perdonarnos que el corazón de Fernanda se detenga. O si por el contrario, nos salvamos a nosotros mismos, si somos capaces de prolongar su vida y sus sueños. Y si don Carlos, don Lorenzo, los Migueles o don Enrique no harán nada.

¿Cómo donar? Fondeadora: https://fondeadora.mx/projects/latiendopor-fer; Banco: Santander, número de cuenta: 60-56566832-4; CLABE: 014180605656683247; Sucursal: 0332; María Fernanda Silvestri Espinoza.

Periodista.
ddn_rocha@hotmail.com



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