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Por los estadios del mundo | Inés Sainz

El hombre centenario

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Martes 17 de febrero de 2015

Él es el hombre del momento, el que con su centenar de goles ha levantado a sus más aferrados seguidores de las butacas para compartir el sabor que la pelota tocando la red le provoca; el que ha callado la boca de quienes pensaban que la pila se le estaba agotando, y de aquellos que, aunque no comparten su amor por los colores azul y blanco, reconocen en él, un talento como pocos.

Es el futbolista que camina firme, y que a pesar de los obstáculos y sinsabores que el futbol le ha plantado en plena cara, ha sabido levantarse con ahínco y tomar todo lo bueno posible de entre la desdicha de no haber levantado aún un título de Liga con el Cruz Azul.

Su nombre es Christian Giménez, el hombre centenario, el que ha instaurado ya su nombre junto al de otros grandes goleadores como Cuauhtémoc Blanco, Luis Gabriel Rey, Vicente Matías Vuoso, Juan Pablo Rodríguez y unos cuantos más.

Es el jugador con alma de auténtico niño, que llega siempre con una sonrisa en el rostro, que muestra empatía con los medios, pues entiende el duro trabajo de quienes pasan las horas detrás de la cámara o la grabadora de voz, el que no teme a hacerle bromas a sus compañeros o a los mismos periodistas, el hombre humilde, carismático, sencillo y que también se da tiempo para atender las peticiones de quienes lo esperan a diario al salir de La Noria, con la esperanza de ver a su ídolo, aunque sea unos instantes.

Argentino por nacimiento, pero mexicano por adopción, ‘Chaco’ es una verdadera ‘máquina’ dentro y fuera de la cancha, un hombre entregado por completo a todo lo que hace.

Dentro de ella, no deja de sorprendernos, no sólo con su liderazgo, sino con la potencia de sus piernas, la sapiencia para pegarle al balón desde metros atrás y dibujar trazos perfectos y bien delineados, la inteligencia para batir a los porteros y hacerlos quedar en auténtico ridículo, y la paciencia para saber que si no está en punto para jugar un partido completo, dará lo mejor de sí en los minutos que le otorgue su técnico. La entrega y el profesionalismo lo definen a la perfección, es un jugador que maneja un perfil discreto y que siempre apuesta más por la efectividad que por el protagonismo.

Fuera de ella, siempre es un placer sentarme a charlar con él, conocer su manera de pensar, compartir sus alegrías y escucharlo maduramente afrontar sus derrotas. Es, en resumen, un futbolista completo, de esos que vale la pena conservar en nuestro futbol y que hoy por hoy lleva la etiqueta de superlíder junto a su equipo, una que, definitivamente, no está dispuesto a dejar escapar.

deportes@eluniversal.com.mx



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