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Itinerario Político | Ricardo Alemán

"Te mato por pensar diferente"

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Es aterrador que en un mundo global y plural, un grupo de fanáticos religiosos hayan recurrido al asesinato para callar las voces disidentes

Jueves 08 de enero de 2015

El mensaje es terrorista. Y resulta impensable que en pleno siglo XXI y en la cuna de los derechos y las libertades civiles —en la capital de Francia—, un grupo radical islámico haya masacrado a periodistas y policías, en venganza por pensar diferente, con cabeza propia.

Es aterrador que en un mundo global en donde las redes sociales y la internet han hecho posibles los mayores niveles de expresión plural, un grupo de fanáticos religiosos hayan recurrido al asesinato para callar las voces distintas, disidentes, discordantes de tal o cual credo. Por eso, con toda razón, el mundo entero y los medios del orbe se estremecieron con el atentado a la revista francesa Charlie Hebdo, que arrojó un saldo de 12 personas muertas, entre periodistas, civiles y policías. También por eso la condena, el rechazo y la indignación son universales.

Pero el asunto parece más preocupante cuando recordamos que —guardadas las proporciones—, en México también existe una creciente ola de fanatismo político-religioso que, de tanto en tanto y a una señal, convierte las redes sociales en la moderna versión del Santo Oficio, en donde son crucificados los herejes; todos aquellos que se atreven a pensar distinto, disentir y diferir de esa suerte de islamismo chabacano y a la mexicana que es “El México Bueno”.

Y no, la comparación no resulta exagerada si recordamos que en 2006 y 2012 el “profeta” mexicano y la llamada “Yihadpejista” lanzó al “México Bueno” contra periodistas, políticos y ciudadanos que se atrevieron a disentir y cuestionar la mesiánica sentencia de que había sido víctima de un diabólico fraude. Ay de aquel que se atrevió a criticar los designios de la versión tropical de Mahoma, porque era señalado como vendido, traidor a la patria o sirviente de “la mafia del poder”.

Desde el púlpito en que convirtió la plaza pública por más de una década —y desde la supuesta superioridad moral de su credo y su lucha—, el “profeta” de Tabasco se convirtió en el mayor sembrador de odio en los tiempos de la alternancia y la pluralidad, al grado que hoy existe en México una suerte de epidemia de intolerancia y odio que, sobre todo, germina en la redes sociales y que infecta a millones de ciudadanos.

Y es que si hoy un profesional del periodismo de opinión se atreve a pensar distinto a la tendencia y la línea dictadas por “El México Bueno”, el periodista es aplastado por la Santa Inquisición del profeta tropical, que lo mismo ha perseguido a Cuauhtémoc Cárdenas que insultado a Alejandro Encinas; que igual escupe y golpea a periodistas, que lanza rabiosas campañas en redes sociales —contra los que piensan diferente—, en las que difaman, calumnian y, sin rubor y sin recato, amenazan de muerte al que piensa distinto; sea en forma directa, sea velada. “Te mato por pensar distinto”, dicen con frecuencia mensajes enviados a nuestros espacios.

Y seguramente habrá muchos ciudadanos mexicanos que creerán que aquí se exagera y que el “México Bueno” es una suerte de perro que ladra, pero que no muerde. Y está claro que ante esa eventualidad, se equivocan de cabo a rabo. ¿Por qué? Porque si bien hasta hoy los fanáticos del “profesta” de Tabasco no han disparado un Cuerno de Chivo contra críticos o disidentes de su religión, sí han emprendido brutales campañas de odio y difamación.

Pero también es cierto que en no pocos estados del resto del país —fuera del Distrito Federal—, otros fanáticos utilizan peores medios para callar las voces críticas. Nos referimos a las bandas del crimen organizado que, también de tanto en tanto, recurren al terror de la violencia y el crimen. Gustan de “rafaguear” instalaciones de periódicos, casas de periodistas a los que amenazan de muerte, secuestran, desaparecen o —en un gesto de humana comprensión—, “controlan” mediante el socorrido “plata o plomo”.

Tampoco es todo. En lo más atrasado de la sociedad mexicana, en guerrillas como el EPR y el ERPI, también suelen amenazar de muerte a periodistas críticos que cometen “el pecado” de pensar distinto, con cabeza propia y hasta criticar los delirios guerrilleros. También de tanto en tanto mandan mensajes que buscan el terror.

En el fondo, el ataque a Charlie Hebdo y el asesinato de periodistas y de su director Stéphane Charbonnier —a causa del fanatismo, el odio y la intolerancia religiosas—, es un ataque a valores y libertades civiles y democráticas fundamentales que hoy ningún ciudadano del mundo puede permitir. Y en México, está claro, tampoco nos amedrentan. Al tiempo.

 

www.ricardoaleman.com.mx
twitter: @ricardoalemanmx



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