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Detrás de la Noticia | Ricardo Rocha

Querido Santa

Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas.

En 1977 cubrió por dos meses la ...

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Requerimos una nueva Carta Magna acorde a los tiempos, audaz, innovadora y en concordancia con la realidad mexicana actual

Jueves 25 de diciembre de 2014

Aunque en este país no nos hemos portado nada bien este año me atrevo a pedirte algunas cositas para todos nosotros, con la esperanza de que nos ayuden a enmendar el camino en 2015 y los que le siguen. Ahí te van:

—Que el gobierno , los grandes partidos políticos, los picudos del billete, los científicos, académicos y constitucionalistas, senadores y diputados, gobernadores, los grandes economistas como Zen, De Soto, Pickety y Krugman se encierren un mes en mangas de camisa para elaborar un contrato social mexicano para el siglo XXI. Mucho más que un pacto, un gran compromiso por la nación, estructurado en tres grandes ejes:

Reforma del Estado. Que planteé una nueva Constitución para la República Mexicana y ya no más Estados Unidos Mexicanos. Que establezca leyes más justas para el equilibrio de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y entre el poder central y los gobiernos de los estados que conforman la Federación. Una nueva Carta Magna acorde a los tiempos que vivimos, audaz e innovadora, en concordancia con la realidad mexicana y el contexto global.

Un nuevo modelo económico mexicano. Derivado de la anterior es indispensable implementar un proyecto viable para el futuro inmediato que alcance objetivos muy claros: acabar con la miseria sin subsidios ni lástimas, sino con programas para generar riqueza a partir de la pobreza vía microcréditos y cooperativas de producción y consumo que eleven el ingreso de quienes menos tienen y reactiven el mercado interno y el crecimiento económico. Un modelo que propenda a disminuir la desigualdad que a nadie conviene en este país en el que cada vez menos tienen más y cada vez más tienen menos; que establezca impuestos de hasta 60 u 80% a los grandes capitales, destinándolos a proyectos productivos de micro, pequeñas y medianas empresas. Y que los mega ricos no se hagan los sufridos; se trata de que haya más dinero en la calle para que la gente les siga comprando.

—Si no fuera mucho pedir, nos encantaría un plan de austeridad en el que el gobierno se apriete el cinturón en un total de 30% de su gasto gigantesco, eliminando bonos, suburbans, guaruras y asesores, también para destinarlo a la producción.

Revolución educativa. Que no se limite a cambios de leyes en el status laboral de los maestros, sino que, para empezar, triplique el presupuesto en educación e incorpore las técnicas más avanzadas en aprendizaje de ciencia, tecnología y humanidades incluyendo la incorporación de maestros jubilados de otros países en materias clave; como hicieron hace cuatro décadas los nuevos tigres del sureste asiático. Que al estilo de las brigadas cubanas, acabe con la rémora insultante de seis millones de analfabetas. Que, de inmediato, establezca un plan de empleo y estudios especializados para ocho millones de ninis. Y que, respetando sus derechos humanos y conquistas, eliminen los privilegios absurdos y la opacidad de que actualmente gozan los sindicatos del magisterio.

Sí, Santa, sé que no nos lo merecemos; pero si no nos ayudas ahora, para el año próximo no tendremos ni para el papel de la cartita.

Periodista.
ddn_rocha@hotmail.com



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