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Bucareli | Jacobo Zabludovsky

Zócalo, Iguala y anexas

Periodista y licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Inició sus actividades period ...

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Lunes 27 de octubre de 2014

Un mes.

A un mes de la desaparición de 43 muchachos, sus tumbas al viento están bajo miles de ofrendas tejidas con palabras marchitas.

Tumbas, o encierro, o serranía.

El procurador general de la República, Jesús Murillo Karam: “Probables autores intelectuales del ataque a los estudiantes de Ayotzinapa el ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda, ambos prófugos”. Pruebas circunstanciales, aunque algún periódico respetable afirma: “Ambos pusieron en marcha la noche del 26 de septiembre el mecanismo infernal que dejó seis muertos, hizo desaparecer a los 43 normalistas y sumió a México en un túnel del que aún no ha salido”.

El presidente Enrique Peña Nieto: “Reconozco a las miles de personas que han unido su voz y expresado su sentir en un clima de respeto y civilidad, pero también, como sociedad, debemos rechazar aquellas actitudes violentas que atentan contra los derechos de terceros o en contra de las propias instituciones.

“Créanme que el Presidente hace suyo este sentimiento de indignación, de rechazo y de consternación.

“Les acompaño a todos los que han tenido expresiones de solidaridad, especialmente para con los padres de familia con quienes el gobierno de la República ha venido dialogando.

“ En esta preocupación mantengo mi confianza en que las Instituciones encargadas de seguridad, particularmente la PGR, responsable de realizar las investigaciones correspondientes, y las otras áreas de seguridad que la apoyan, permitan en muy poco tiempo la aprehensión de aquellos identificados como autores intelectuales y algunos materiales de estos hechos, y lo mas importante: saber del paradero de los jóvenes de Ayotzinapa”.

El doctor José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo: “Los mexicanos debemos unirnos para decir ¡ya basta!, nunca más otro Ayotzinapa. El país tiene que cambiar y muchos mexicanos de bien debemos sumarnos para transformar esta ola de asco y horror y reiterar que las cosas no pueden seguir como están. Nos pesan mucho los muertos, las lesiones y las desapariciones de más de medio centenar de personas que no debieron sufrir o desaparecer. Pero también lastima mucho la existencia de servidores que no sirven, pero que sí se sirven de sus puestos, de agentes de orden que se comportan como delincuentes, de políticos y autoridades que con frecuencia generan decepción”.

El doctor Juan Ramón de la Fuente dijo: “Ya basta. No a la muerte absurda por violenta, no a la impunidad que la auspicia, no a la corrupción que lo propicia. Sí a la vida, sí a la dignidad humana.

“No podemos guardar silencio frente a la barbarie ni seguir siendo indiferentes ante la sinrazón, frente a la estupidez que están generado tasas de mortandad que son inadmisibles, tasas por muertes violentas que inciden en la esperanza de vida”, expuso el ex rector de la UNAM.

Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal, afirmó: “El país requiere encontrar esa medicina para la paz que todos queremos. Va a ser fundamental, la unidad, lo que todos buscamos una suma de voluntades”.

El viernes Andrés Manuel López Obrador, fundador y presidente del partido político Morena, me explicó su plan para la manifestación realizada ayer en el Zócalo:

“Vamos a reunirnos con el propósito de informar sobre la gestión que estamos haciendo para que se realice una consulta ciudadana en el tema de la llamada Reforma Energética

“Originalmente era este nada más el tema a tratar, pero como se ha complicado tanto la situación del país, se agravó por completo la crisis de México, necesitamos también fijar una postura con toda claridad ante lo que está sucediendo.

“Lo primero hacer justicia en el caso de Iguala, que no haya impunidad, que se investigue bien, que se castigue a responsables intelectuales a los responsables materiales de estos crímenes horrendos y que haya también el compromiso de erradicar la corrupción, porque ese es el problema principal. Yo creo que el principal problema de México es la corrupción y que de eso se deriva el problema de la inseguridad. La corrupción es lo que ha llevado a esta monstruosa desigualdad económica y social, a la falta de oportunidades de trabajo, a la desatención a los jóvenes y eso condujo a la inseguridad.

“Nosotros no apostamos a la violencia queremos transformar el país por la vía pacífica con la participación consciente y organizada de los ciudadanos”.

La crónica de la barbarie no termina aquí y no tiene para cuando.

Entramos al segundo mes y quedan por despejar dos incógnitas: si están vivos ¿dónde están?, y si están muertos ¿quién los mató?



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