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Telecom y Medios | Gabriel Sosa

Las dos cadenas y Televisa

Profesor e Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Xochimilco. Licenciado y maestro en Ciencias de la Comunicación ...

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Con la histórica licitación de frecuencias de TV abierta y las obligaciones impuestas a Televisa, comenzará un proceso que podría reconfigurar el panorama audiovisual y disminuir la elevada concentración en la radiodifusión en México

Lunes 10 de marzo de 2014

Sin embargo, no será una transformación sencilla ni será rápida. Si bien nos va, algunos canales de las nuevas cadenas de televisión podrían estar en operación a fines del 2015 y, con base en los tiempos establecidos por el Ifetel en las bases de licitación, los concesionarios tendrán un plazo de hasta tres años para operar plenamente todos los canales, es decir, hasta el 2018. Podrían hacerlo antes, pero mucho dependerá de la disponibilidad de sus recursos y de otros factores como la posible compartición de infraestructura a la que se le ha obligado a Televisa. Así que más vale tomar las cosas con calma.

¿Por qué el Ifetel estableció plazos tan extensos para la esperada licitación? Por ejemplo, las notificaciones para quienes sí podrán participar en la licitación está prevista hasta diciembre de este año y la emisión del fallo del ganador o ganadores ¡Hasta el 25 de marzo de 2015!

Una respuesta posible es que se pretende que el nacimiento de más cadenas se lleve a cabo una vez realizado el apagón analógico de la televisión, el cual está programado, en todo el país, para el 31 de diciembre de 2015, y la mayoría de los hogares cuenten con equipos para recibir más señales digitales. Recuérdese que las nuevas cadenas se construirán sólo con canales digitales.

Una segunda respuesta deriva de otros plazos incorporados en la reforma constitucional en telecomunicaciones, que podrían beneficiar al empresario Carlos Slim. El artículo cuarto transitorio de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones señala que el Instituto, una vez que haya resuelto la preponderancia de los agentes económicos (lo que ya ocurrió), establecerá 60 días después los lineamientos y requisitos para que a los actuales concesionarios se les autorice la prestación de servicios adicionales. Podría ser la puerta para quitarle a Telmex el candado para ofrecer televisión, pero para ello la empresa debe estar en “cumplimiento de las medidas que se les hayan impuesto” como agente económico preponderante.

Ante las fuertes obligaciones que deberá cumplir en telefonía fija y móvil, y por lo tanto el rediseño de sus estrategias de negocios en los próximos años ¿realmente interesará al señor Slim participar en la licitación de las cadenas de televisión? El comisionado del Ifetel, Adolfo Cuevas, afirmó este viernes que jurídicamente no ve problema porque la restricción es para Telmex y no para otras empresas del mismo Grupo Carso. Sin embargo, los mexicanos debemos preguntarnos si realmente deseamos que este empresario pudiese ser uno de los ganadores de alguna de las cadenas.

Que el segundo hombre más rico del mundo y el más rico de México extienda su poder económico en la televisión abierta, poco abonaría a la diversidad, la pluralidad y la democratización que se buscó con la reforma constitucional del sector. Además, este empresario ya cuenta con una plataforma para la difusión de contenidos a través de internet y se le abre la posibilidad legal de ofrecer televisión de paga a través de su propia red.

También debemos preguntarnos que es mejor para los televidentes ¿que haya dos empresas no relacionadas operando cada una de las cadenas o que ambas sean operadas por un sólo grupo económico? Por supuesto que comparto la idea que sean dos operadores en lugar de uno para ampliar la cancha a más jugadores, pero hay quienes consideran que sólo con dos cadenas nacionales en manos de una sola empresa se podrá competir en mejores condiciones frente a Televisa y Televisión Azteca, porque de otra manera habría más posibilidades de fracasar.

En todo caso, debemos estar conscientes que dos cadenas, estén en una sola compañía o en dos, en sí mismas tampoco garantizan mayor pluralidad o diversidad en la televisión abierta si no se establecen obligaciones en la legislación secundaria para la adquisición de producción nacional independiente y si el Ifetel no promueve en los próximos años nuevas licitaciones para incentivar la televisión local y regional, así como la explotación de más concesiones de uso público (para Universidades, por ejemplo) y de uso social (para organizaciones de la sociedad).

La creación de la cadena de televisión pública, prevista en la reforma constitucional, también será un incentivo para la diversidad, pero de igual manera su fortalecimiento y crecimiento dependerá en buena medida de los recursos estatales que se le asignen y tampoco ocurrirá de la noche a la mañana.

Ahora bien, las nuevas cadenas nacerán en un entorno adverso, en nada parecido a lo que ocurría hace 10 o más, cuando la televisión abierta era la reina absoluta de la información y el entretenimiento. La televisión de paga está ya presente en la mitad de los hogares el país y también es dominada por Televisa, mientras el consumo de video en internet (Netflix, Youtube, etc.) crece a pasos agigantados, en perjuicio del tiempo que antes se destinaba a la televisión abierta, particularmente en las grandes ciudades. La inversión publicitaria en la televisión abierta sigue siendo las más importante en México con respecto a otros medios de comunicación, pero porcentualmente disminuye junto con sus audiencias, por lo que dejó de ser un “gran negocio” (al menos en facturación, porque en cuanto a su político es todavía muy rentable).

No obstante, debe reconocerse que los próximos concesionarios de la televisión comercial comenzarán a transmitir con varias ventajas, impensables antes de la reforma constitucional: sus canales estarán disponibles, sin pagar, en todas las plataformas de la televisión instaladas en casi todo el país, podrán utilizar la infraestructura de Televisa y estarán en posibilidades de adquirir derechos de transmisión en exclusiva de eventos deportivos, culturales y artísticos, a diferencia de la misma Televisa y las telefónicas de Carlos Slim. También, por transmitir con tecnología digital, podrán ofrecer varias señales en sus canales para fortalecer su oferta.

Hasta ahora una decena de empresarios y empresas al parecer están interesadas en las cadenas, pero en el proceso de la licitación muchas cosas podrían suceder, desde alianzas o renuncias para continuar participando hasta amparos exitosos de Televisa o cualquier otra empresa. La moneda, como se aprecia, está en el aire.



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