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Economía Informal | Macario Schettino

Equilibrio estructural

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, políti ...

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Pues sigue la discusión de la reforma fiscal. Aunque hemos intentado explicar por qué es necesario que paguemos más, no veo muchos que se convenzan de eso, y están muy enojados porque les toca pagar más

Jueves 24 de octubre de 2013

La mayoría va a pagar un poco más, ni siquiera será mucho, pero están enojados. Y más cuando insisten en que el dinero no se usa bien, y que además nos vamos a endeudar el próximo año. Incluso han comparado al presidente Peña Nieto, y hasta al secretario Videgaray, con el nefasto Luis Echeverría. Es un exceso.

Déjeme volverlo a decir, porque a lo mejor no me he explicado correctamente. Desde 2009, hemos tenido un déficit en las finanzas del gobierno. En ese año, debido a la Gran Recesión, se decidió modificar la ley para permitir al gobierno separar de las cuentas la inversión en Pemex. Hasta ese momento, el déficit del gobierno debería ser cero siempre. Desde 2009, se supone que debe ser cero, sin contar la inversión de Pemex, que ronda 2 puntos del PIB. Sin embargo, las cosas no han sido así. El gobierno ha tenido, en promedio, un déficit de 4.2% del PIB desde 2009 hasta 2013, que son ya cinco años. Este déficit al que me refiero es el más amplio, también llamado “requerimientos financieros del sector público”, antes de contar el uso de ingresos no recurrentes.

Los ingresos no recurrentes se refieren a recursos que el gobierno puede conseguir, pero que no necesariamente ocurren cada año. Por ejemplo, en 2009 se tomaron las utilidades acumuladas del Banco de México, que eran cerca de 2 puntos del PIB, para aminorar un poco el ajuste de la crisis. En otros años han sido otras las fuentes, y siempre bastante menores, pero ha alcanzado para que el déficit promedio, ya incorporando estos ingresos, ronde 3% del PIB.

Por eso me sorprende que ahora que el gobierno propone un déficit de 4.1% para el próximo año haya tanta alharaca. Ciertamente es un déficit elevado, y que no debería ocurrir por mucho tiempo, pero es menor al que hemos tenido en los últimos cinco años. Es decir, ya llevamos demasiado tiempo con un déficit alto, y buena parte de quienes critican el paquete económico para el próximo año estuvieron en el gobierno anterior, que mantuvo durante cuatro años un déficit similar.

A diferencia de la ley anterior a 2009, que obligaba a mantener un déficit cero, la actual da cierta flexibilidad al permitir excluir la inversión en Pemex, pero nada más. Ahora se propone una reforma, que ya aprobaron los diputados, para tener un equilibrio estructural en las finanzas. Esto quiere decir que el gobierno puede tener déficit en años en los que la economía está por debajo del “producto potencial” por razones externas al país, a cambio de que tenga un superávit equivalente en los años en que se supere ese producto potencial. Más fácil: cuando estemos debajo de la tendencia, se gasta más, y cuando estemos arriba, se ahorra.

La idea suena bien, y teóricamente funciona. Más aún, el estimado colega Alejando Villagómez la ha propuesto y defendido por años. Es sin duda un avance frente a no tener ningún control, como estuvimos por décadas, o tener restricciones excesivas, como hemos estado en los últimos años. Mi única preocupación es que las mediciones del producto potencial pueden fallar fácilmente, sobre todo si lo que comentábamos el martes pasado es cierto. Si nos encontramos en un cambio estructural, como creo yo, en el que la economía va a funcionar con mucho menos empleos, y generando cada vez más valor en intangibles, entonces las mediciones del PIB y de la tasa de desempleo no sirven de mucho. O, mejor: cada vez sirven menos.

Algo así ocurre en Estados Unidos, según percibo. Llevan ya cinco años, como nosotros, con un déficit fiscal, pero el de ellos es varias veces mayor al nuestro. Y no han logrado reducir significativamente el desempleo. Es más, una parte no menor en la reducción de personas que buscan empleo no es porque lo hayan encontrado, sino porque dejaron de buscar. Se ha estado reduciendo la participación laboral en ese país.

Lo mismo ocurre con el PIB, que es una medida propia de la economía industrial, y que no ha podido ajustarse adecuadamente para medir la generación de valor en intangibles. En este año se modificó la medición en Estados Unidos para incorporar parte de este valor, pero todavía de manera muy marginal.

Así, se puede mantener un déficit muy grande durante muchos años, como en Estados Unidos, sin que el producto alcance su potencial, o el desempleo su tasa natural, simplemente porque ni el producto potencial ni la tasa natural de desempleo existen de la misma forma que antes.

Estoy convencido de que la economía se ha venido transformado significativamente en las últimas tres décadas, sin que hayamos comprendido esa transformación. Seguimos midiendo como antes, y utilizando las mismas explicaciones y las mismas soluciones que servían en los años sesenta, setenta u ochenta. Y entonces vemos los fenómenos actuales como circunstancias extrañas, producto de no sé qué fuerzas ocultas y conspiraciones: por eso la acumulación de riqueza en el 1% más rico, por eso el mayor pago a los directivos, por eso el incremento de apoyo de partidos extremistas, y sígale.

Yo veo más paralelismo con los desajustes ocurridos cuando la economía industrial empezó a existir, con el agravante de que ahora ocurre para todos al mismo tiempo, incluso para quienes no han salido siquiera de la economía agraria, como parte de América Latina o Asia, o la mayoría de África. Pero bueno, nuestro problema es 2014 y México, y si es así, creo que vale la pena movernos al equilibrio estructural y permitir al gobierno ese déficit de 4% del PIB para 2014, con la obligación de reducirlo pronto. Y a ver si el próximo año podemos entender mejor qué está pasando con la economía mundial.



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