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La Tarea | Cecilia Rosillo

¿Quién cata los juguetes sexuales?



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Como cualquier producto que sale a la venta, el juguete sexual requiere ser probado y perfeccionado, para ello hay quien da su visto bueno
Viernes 08 de marzo de 2013

Imagínate recibiendo en tu casa totalmente gratis cada semana las últimas novedades en juguetes eróticos y, además, un cheque mensual de 45 mil pesos, todo por conocer tu opinión sobre qué tan bien o qué tan mal funcionan los artefactos y si los recomendarías.

Bueno, pues esa es la chamba de Nat Garvey, una chica británica de 24 años quien asegura que ella tiene “el mejor trabajo del mundo”. Y es que esta mujer es catadora profesional de juguetes sexuales y trabaja en exclusiva para una sex shop a la que le cobra 30 mil euros por año.

¿Qué hace?

Específicamente, su labor consiste en probar los juguetes y artículos sexuales y determinar cuáles son los más placenteros, los más divertidos o simplemente aquellos que tienen un buen precio por el servicio que prestan.

Le mandan los prototipos, es decir, los modelos que están en fase de perfeccionamiento para ser producidos en serie y lanzados al mercado.

La chamba ideal

Hasta el año pasado, Garvey había probado, según dice, más de mil vibradores y productos eróticos y tiene muy claro que no cambiaría su trabajo por ningún otro que le puedan ofrecer, pues si algo tiene esta chamba a su favor es que no es ni estresante ni monótona, amén de que ella es su propia jefa y, obvio, trabaja desde de su casa tomándose el tiempo necesario para hacer una buena cata, “no estoy rodeada de computadoras ni material de oficina, sino de objetos eróticos con los que puedo jugar todo el día”, señala.

A su decir, no hay en el mundo nadie que pueda ofrecer un catálogo de vibradores, prendas eróticas y juguetes sexuales como ella; de hecho, es una persona tan acreditada en el medio, que hasta le han ofrecido un contrato muy jugoso para crear su propia marca de productos eróticos, el fabricante está dispuesto a pagarle 150 mil euros para ello.

Pese a lo que muchos pueden pensar, Nat no es ni se considera una adicta al sexo, “represento a las chicas normales que, como yo, también necesitan comprar ese tipo de objetos. Los juguetes sexuales han dejado de ser un tabú. Las mujeres deberían saber que enriquecen su vida, tanto en solitario como en pareja. Mi trabajo consiste en encontrar cuáles son buenos para mujeres solas, cuáles para parejas y los que pueden ser útiles para usuarios de todas las edades. Los pruebo todos y emito informes semanales”. Explica.

Passion es la marca para la que trabaja y, según ésta, en el mercado británico se han vendido unos 4 millones de estos productos, y las cifras aumentan. Se estima que las ventas para la próxima década podrían llegar a los 400 millones.



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