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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

La operación para detener a Elba Esther

Nació en Mérida, Yucatán, México. Es Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) Es conductor del ...

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Miércoles 27 de febrero de 2013

Alrededor de las seis de la tarde de ayer martes 26 de febrero de 2013 un avión privado aterrizó en el aeropuerto internacional de Toluca. Un grupo de elementos federales lo abordó con una iPad encendida para dejar registro en imagen del cumplimiento de la orden de aprehensión que llevaban. Adentro, vestida informalmente, Elba Esther Gordillo, la dirigente del sindicato de maestros, no opuso resistencia.

Desde el sábado 23, elementos de la PGR la seguían, esperando el momento idóneo para detenerla. Durmieron poco, comieron menos, vivieron en la oficina, estaban nerviosos, con la adrenalina a tope.

Habían seguido sus movimientos de manera encubierta. Un primer perímetro como de 30 agentes logró cercarla. No les resultó fácil: “La Maestra”, como se le conoce pública y políticamente, utilizaba sofisticados métodos. “Vive con paranoia y eso la hace cuidarse mucho”, me confió una fuente de alto nivel.

Por si alguien la seguía, empleaba varios aviones privados para despistar sobre cuál abordaba, viajaba de la ciudad de México a San Diego (donde tenía residencias), de pronto, vía Tijuana, cambiaba súbitamente de restaurante en sus citas, se movía en vehículos polarizados, mandaba camionetas por delante como anzuelo para que creyeran que ella iba a bordo.

Al principio, los investigadores de la PGR no sabían con exactitud dónde estaba. Requirieron de más elementos para cercarla. Estuvieron involucrados aproximadamente 200 funcionarios públicos, desde quienes investigaron sus cuentas en la Unidad de Inteligencia Financiera de la PGR hasta los ministerios públicos federales que la arrestaron en la terminal aérea.

La operación de captura final estuvo comandada desde la ciudad de México por Alfredo Castillo, subprocurador de Control Regional de la PGR. Coordinó a sus agentes, a quienes se sumaron oficiales del Ejército, la Marina y la Policía Federal.

A la hora de la comida de ayer, la PGR tenía la certeza de que Gordillo venía en el avión, pero dudaba de su destino. Se montó un operativo para recibirla en Guadalajara y otro en Toluca, que fue el bueno. Unas horas antes del arresto, el procurador Jesús Murillo y el presidente Enrique Peña se reunieron en Los Pinos para afinar detalles.

La persona que más daño le ha hecho a la educación en México, la dirigente sindical que robó dinero de los maestros para enriquecerse, la mujer que quitó dinero de las aulas de los niños para beneficiarse personalmente, está tras las rejas. Le llamarán “El Quinazo” del presidente Enrique Peña Nieto. Creo que hay diferencias. Es sin duda una enorme demostración de poder. Es un mensaje de mando. Falta ver si “La Maestra” reacciona y cómo.

La caída de Elba Esther Gordillo Morales no cambia el drama del sistema educativo nacional. Hoy las escuelas amanecen igual de mal. Sigue avanzar en la ruta de profesionalizar a los maestros (y saber cuántos son), mejorar la infraestructura escolar, estudiar más días y más horas, y lograr estudiantes más competitivos. Para alcanzar esa meta se ha removido un obstáculo muy grande.



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