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Empresa | Alberto Barranco

Dragon Mart: Seguridad Nacional

Periodista, cronista de la Ciudad de México, hombre de letras y, al mismo, tiempo profesional de la economía. Analiza en la radio y en la pr ...

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Colocados en el centro de la polémica dos de los ángulos del proyecto Dragon Mart de Cancún: la posibilidad de inundar al país de productos chinos y su afectación al entorno ambiental, poco a poco se abre la rendija hacia el escenario toral, el jaque a la seguridad nacional
Martes 12 de febrero de 2013

Lo que en el papel sería un centro de negocios para enlazar empresarios mexicanos con sus pares asiáticos y de otras latitudes tiene perfil de enclave chino, con baterías apuntando hacia el Hemisferio.

Aunque se aduce que la empresa promotora, Real Estate Dragon Mart Cancún, tiene 90% de capital mexicano: 45 de un empresario de nombre Carlos Castillo Medrano y 45 de la firma Monterrey Cancun Mart, en la que caben José Luis Salas Cacho, Luis Felipe Salas Benavides y Juan Carlos López Rodríguez, resulta curioso que la presidencia del Consejo de Administración la tenga un chino.

De acuerdo a una investigación realizada por EL UNIVERSAL, el nombre de éste es Hao Feng.

El oriental representa a la empresa Chinamex, quien tiene 10% del capital de la compañía que en el papel se encargará del negocio inmobiliario.

De hecho, el empresario chino fue el encargado de negociar con el gobierno de Quintana Roo la colocación de una alfombra roja al proyecto a imagen pero con semejanza distinta al existente en Dubai, cuyas ventas alcanzan 40 mil millones de dólares anuales.

De acuerdo con una presentación del proyecto que se hizo llegar al columnista, Real State Dragon Mart Cancún invertiría inicialmente 178 millones de dólares: 28 en la compra del terreno y 150 en edificaciones. Las obras se realizarían en 18 meses.

Cancún fue preferido en un escenario en que estaban en la competencia Buenos Aires, Caracas, Panamá, Santiago de Chile, Sao Paulo… y Miami.

La balanza la inclinó la ubicación estratégica de la perla del Caribe mexicano y “el compromiso de México con la economía de mercado y el libre comercio”.

Según ello, el centro no maquilará ni almacenará productos, dado que su principal objetivo sería establecer relaciones comerciales de mano directa y sin intermediarios, en un escenario en que 75% del comercio chino se realiza vía terceros.

El Dragon Mart Cancún tendría espacio de exhibiciones para 2 mil empresas a las que se les ofrecerá servicios contables, financieros, legales, de logística y migratorios. Se calcula que laborarán 700 extranjeros.

El documento habla de cancelar las limitantes de negocios entre China y América Latina que van desde distancias geográficas hasta lenguaje, pasando por formas de pago y barreras arancelarias y no arancelarias, además de desconocimiento mutuo.

Según ello Latinoamérica se preocupa por la calidad del producto y la credibilidad del vendedor, en tanto China lo hace por el riesgo de mercado y la complejidad para hacer negocios.

Aunque el país de la muralla vende en Estados Unidos y Canadá 422 mil 546 millones de dólares, hacia Latinoamérica sólo llegan 79 mil 148 millones, en tanto México consume productos chinos por 32 mil 529 millones.

De acuerdo con la teoría, la posibilidad de eliminar intermediarios posibilitaría la multiplicación del flujo… hacia ambos lados.

Lo cierto es que de aquí para allá la diferencia es brutal. Mientras Estados Unidos y Canadá le venden a China 153 mil 892 millones, los países latinoamericanos, sin contar a México, facturan 64 mil 112.

El nuestro sólo vende 3 mil 882 millones, es decir, menos de 10% de lo que compra.

La plataforma de China hacia el Hemisferio se construiría vía una ruta marítima China-Houston-Puerto Progreso, Yucatán, y una aérea Shanghai-Los Ángeles-Cancún.

México, pues, como cabeza de playa, por más que se habla de la presencia de exportadores de Centro, Sudamérica y El Caribe.

Rechazada la posibilidad por el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Comercio Exterior y la mayoría de grupos ambientalistas y organizaciones académicas del Caribe, hete aquí que el eje del problema se ubica en el ámbito oficial. Concretamente la Secretaría de Gobernación.

Enclave chino.

Balance General

Colocado Pemex en el ojo del sospechosismo, la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados acaba de crear un grupo de trabajo para realizar marcaje personal a las actividades de la empresa pública, sin soslayar los escándalos del pasado.

Los legisladores, encabezados por Ricardo Mejía Berdeja del Movimiento Ciudadano, revisan casos como el de Mexicana de Lubricantes, es decir, el ruinoso borrón y cuenta nueva que se firmó con la empresa Impulsora Jalisciense dejando de lado años sin rendirle cuentas a su socio en la firma productora de aceites y lubricantes automotrices.

Más allá, el extraño contrato con los astilleros de Galicia para la construcción de floteles; las vertientes sueltas en la firma del contrato para iniciar la construcción del gasoducto “Los Ramones”, los frecuentes robos de combustible; la existencia de depósitos clandestinos para surtir gas LP…

Como lee usted, hay trabajo para agotar el periodo legislativo.

Telmex recula

Bajo el argumento de que el pleno de la Comisión Federal de Competencia no valoró las pruebas de descargo presentadas, Teléfonos de México prepara un recurso de reconsideración frente a la megamulta que le aplicó la instancia por supuestas prácticas monopólicas relativas.

La posibilidad de reversa es remota, dado que la resolución de los comisionados se tomó por unanimidad, a diferencia de la que se intentó aplicar a Telcel, cuya balanza, en empate de votos, la inclinó el de calidad del presidente del organismo, Eduardo Pérez Motta.

La querella la puso en la mesa Axtel, quejándose de dos años de negativa de conexión de la red de la firma hacia decenas de localidades, incluidas las ciudades de México y Guadalajara.

Regresa Chiapas-Mayab

A contrapelo de su renuncia original al título de concesión, la empresa operadora del ferrocarril Chiapas-Mayab acaba de lograr que la vigencia de éste se prolongue de 18 a 50 años.

La compañía había suspendido operaciones en 2007 alegando nula rentabilidad.

Sin embargo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no consideró fundado el argumento, rechazando la posibilidad de renuncia a la concesión y obligaciones adyacentes.

Después de un largo estira y afloja la ruta de carga siguió operando.



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