aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Tintero económico | Alejandro Villagómez

Evaluando la política monetaria de Banxico

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

Más de Alejandro Villagómez



COLUMNAS ANTERIORES


Ver todas sus columnas
La autonomía o independencia del banco central es un gran paso pero no significa que no deba estar sujeto a mayor escrutinio o rendición de cuentas sobre sus decisiones
Miércoles 16 de enero de 2013

La semana pasada el Banco de México (Banxico) dio a conocer el dato de inflación al cierre de 2012, el cual significó una tasa anual (en diciembre) de 3.57%, inferior a lo que se esperaba sólo unos meses antes, e incluso inferior al dato para el 2011. De acuerdo a este resultado podríamos concluir, al igual que lo hace Banxico, que se está realizando una buena labor en términos del manejo de política monetaria al estarse cumpliendo con el objetivo o meta del 3% +/1%. Sin embargo, mi colega Jonathan Heath escribió un interesante y provocativo artículo en donde discrepa de esta conclusión. Por un lado señala que al banco no le corresponde juzgar si cumplió o no con su objetivo, ya que no puede ser juez y parte. Quiero entender que no al menos en el sentido de “la última palabra”. Pero adicionalmente Jonathan argumenta que no es correcto realizar este juicio sólo respecto al dato de diciembre, cuando la mayoría de los otros meses del año mantuvo inflaciones por arriba del 4%. En este sentido, debería usarse un parámetro alternativo que refleje la inflación del año de mejor manera.

En primer lugar quiero señalar que celebro mucho el artículo de Jonathan. En México no existe una tradición que implique cuestionar, discutir y evaluar el manejo de la política monetaria más allá del debate puramente político o ideológico. Reconozco que son temas muy técnicos, pero esto no debe ser impedimento para elevar el nivel de la discusión sobre este tema y hacerla más sistemática. Quiero enfatizar que soy un defensor de la autonomía e independencia del Banco Central, pero esto no quiere decir que no deba estar sujeto al escrutinio externo o a una rendición de cuentas más sistemática. En Estados Unidos, el gobernador de la Fed suele comparecer ante una comisión del Senado de manera más o menos regular, y estos encuentros muchas veces rebasan el aspecto puramente político. A veces participan senadores con amplio conocimiento sobre el tema, pero sobre todo puede reflejarse la existencia de un apoyo técnico adecuado en sus equipos de asesores. También mantienen debates serios con académicos y analistas. En México, el gobernador del Banco Central también puede ser llamado a comparecer ante el Senado, pero por desgracia la diferencia es enorme y estos (pocos) encuentros derivan en discusiones secundarias, ideológicas y muchas veces irrelevantes. No se aprovecha lo que es un canal institucional para la rendición de cuentas.

Si quisiera ir un paso adelante, creo que Banxico también podría estar sujeto a una revisión o evaluación técnica, detallada e independiente como ocurre con otros bancos centrales en el mundo. Este proceso lo han seguido los bancos de Suecia, Noruega o Nueva Zelanda, por señalar sólo algunos casos. Estas evaluaciones son realizadas por reconocidos expertos académicos, entre los que puedo mencionar a Lars Svensson o Mishkin y sus reportes son públicos. Estos estudios incluyen una evaluación de la manera en cómo se maneja la política monetaria para lograr sus objetivos o metas de inflación; el uso adecuado de sus instrumentos; las información utilizada por la autoridad en su proceso de toma de decisiones; el mismo proceso de decisión de política monetaria y sus estructuras de rendición de cuentas; la coordinación de la política monetaria con otros elementos o políticas, incluyendo la prudencial y la forma en cómo se comunica esta política monetaria. Como podemos ver, una evaluación seria requiere de abarcar muchos elementos que rebasan por mucho el sólo alcanzar o no su meta de inflación. Desde luego que este tipo de evaluación no puede ser anual, pero sí sería recomendable realizarla después de algunos años de haber iniciado el régimen actual de objetivo de inflación o del tiempo que lleva Banxico como entidad autónoma.

Sin embargo, discrepo en cierta forma con el planteamiento de Jonathan en relación a cómo evaluar el resultado respecto a la meta de inflación. Hay que recordar que Banxico actúa conforme a un régimen de objetivo de inflación “flexible”, según entiendo. Esto no significa que debe alcanzar en todo momento su meta y pueden existir divergencias en el tiempo. La meta es una referencia temporal de mediano y/o largo plazo. Estas divergencias pueden ser mucho más acentuadas en el caso de persistentes y relevantes choques de oferta, como los registrados durante el año pasado. Uno de los pocos consensos en la teoría monetaria moderna es que cuando tenemos choques de oferta, no es recomendable que la autoridad mueva su instrumentos (la tasa) a menos que exista evidencia clara de que se están afectando a las expectativas inflacionarias. Esto creo es lo que explica lo ocurrido en 2012. Sin embargo, esto no quiere decir que Banxico no tenga la obligación de dar cuentas sobre sus reacciones, respuestas y decisiones de la manera más clara y transparente. Y en este caso, el Senado estaría en el derecho de solicitar estas explicaciones, aunque no lo hace. No recuerdo que se solicitara al gobernador una explicación detallada de por qué se decidió aumentar en el verano de 2008 la tasa en tres ocasiones, independientemente de si al final esta decisión fue correcta o no. Lo cierto es que en ese momento fue una decisión polémica por las condiciones de la economía nacional y mundial. Hemos avanzado mucho en términos del marco institucional y operativo de nuestra política monetaria y sin duda Banxico es una de las instituciones más sólidas, pero creo que aún se puede hacer mucho más.



PUBLICIDAD