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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Llegó la violencia al DF

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Lunes 14 de enero de 2013
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Lo inusual del reporte prendió los focos rojos en todo el gobierno del Distrito Federal. Resulta que entre el viernes y el sábado se registró el mayor número de personas muertas en hechos violentos, del último sexenio.

Pero a pesar de la elevada incidencia de crímenes en la capital, lo cierto es que nadie sabe, bien a bien, el número de asesinatos cometidos en el DF en las últimas horas. No se sabe si se trata de una ola criminal vinculada a las bandas del narcotráfico —en su modalidad de pelea entre menudistas—, si asistimos a un serial de ajuste de cuentas o, en el extremo, a una casualidad.

Lo que sí se sabe es que la capital empieza a perder su blindaje contra la violencia criminal —violencia que en el último sexenio aterrorizó a buena parte del territorio nacional— y que según todos los reportes oficiales hasta hace meses no había penetrado al DF.

Y es que repentinamente, en consonancia con el cambio de gobierno y en abierta contradicción con la idea de que la capital del país estaba exenta de la ola criminal, el mayor número de crímenes reportado en las últimas 24 o 48 horas en el país se registraron en el Distrito Federal, la otrora ciudad más segura, el ejemplo de tranquilidad y, sobre todo, el modelo de seguridad digno de exportación.

Y nadie sabe con precisión el número de personas asesinadas entre el viernes y sábado en el DF porque la propia prensa capitalina reportó cifras confusas, que confirmaron el caos informativo provocado por la repentina ola de violencia. Así, el número de personas asesinadas entre el viernes y sábado últimos habría sido, según Milenio, de 11; según Excélsior, 12; Reforma, 13; Crónica, 15, La Jornada 16; y EL UNIVERSAL, 19. ¿Cuál, de ellos tiene razón? ¿Cuál nos dice la verdad? ¿De qué verdad estamos hablando?

No lo sabemos. En el último sexenio, buena parte de la prensa mexicana se especializó en el recuento diario de hechos violentos, crímenes y bajas humanas, ocurridas y cometidas en todo el país. Los medios depuraron sus métodos de seguimiento del número de personas fallecidas en la llamada “guerra de Calderón”, al extremo de que era posible llevar el recuento de los muertos por esa guerra a través de la prensa, más exacto, incluso, que el registro oficial.

Sin embargo, cuando la violencia criminal aparece en la capital del país, cuando los muertos aparecen por racimos —como ocurrió el pasado viernes y sábado en el Distrito Federal—, ninguno de los medios es capaz de acertar y menos diseccionar una cifra veraz. Y si los medios no se ponen de acuerdo en el número de víctimas del crimen y la violencia, es evidente que el gobierno capitalino tampoco tiene esa capacidad.

En otras palabras, queda claro que el gobierno de Miguel Ángel Mancera, los medios y la sociedad parecen haber sido rebasados por una realidad que nadie ha querido reconocer en años: que la violencia criminal, las ejecuciones, los ajustes de cuentas, las venganzas y vendettas y las mafias criminales ya están entre los capitalinos; se apoderaron de la capital y que son parte del paisaje cotidiano, igual que hace años llegaron a Coahuila, Sinaloa, Veracruz, Tamaulipas, Coahuila y Guerrero, entre otros estados, en donde son el pan de cada día.

¿Qué está pasando en el DF? ¿Será que el gobierno de Mancera aflojó la seguridad? ¿Será que con el cambio de gobierno las bandas criminales encontraron mejores espacios de operación en la capital?

Queda claro que ya es imposible ocultar una realidad que hace mucho estalló en la cara y las manos de la autoridad capitalina. Pero también es cierto que es tiempo de reconocerla y actuar en consecuencia, antes de que gobierno y sociedad del DF sean rehenes de la violencia y el crimen. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Si no se dan imprevistos, al final de la semana que inicia se podría aprobar la reforma educativa en 16 congresos locales. Entonces será ley. Queda claro que la pelea se dará durante la Ley Reglamentaria… ¿No habrá en el PAN y el PRI un líder capaz de parar a pillos como Gabriela Salido y Enrique Davis, que se oponen a los parquímetros en las delegaciones Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo? Defienden la transa a ultranza… Si Hugo Chávez está tan bien como dicen, ¿por qué lo esconden? Argucias de dictadorzuelos bananeros. ¿Qué no...? Oootra de Malova, el gobernador de Sinaloa. Ahora nombró como secretario de Turismo a su ex jefe de la policía, Francisco Córdova. Y luego preguntan, ¿por qué perdimos la elección?



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