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Tintero económico | Alejandro Villagómez

¿Más dinero a las delegaciones?

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

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Es cierto que las delegaciones requieren de mayores recursos para cumplir sus funciones, pero es necesario exigir mayor transparencia y rendición de cuentas de sus autoridades
Miércoles 19 de diciembre de 2012

A principios de esta semana una nota en los medios llamó mi atención. Los 16 Delegados de la Ciudad de México acudieron a la Asamblea Legislativa para solicitar más recursos para el ejercicio fiscal del 2013. De acuerdo a la prensa, en conjunto estaríamos hablando de casi 36 mil millones de pesos, de los cuales casi el 50% representarían recursos destinados al pago de servicios personales. Al respecto me gustaría compartir la siguiente reflexión.

Sabemos que vivimos en una enorme y compleja ciudad que presenta serios problemas en la provisión de servicios y bienes públicos, tanto en cantidad como en calidad. Estamos hablando de la carencia de suficientes y adecuadas vías primarias y secundarias, y muchas de estas vialidades existentes, en particular las secundarias, se encuentran llenas de baches durante la mayor parte del año; la falta de una infraestructura adecuada para el suministro de agua potable o el desalojo de aguas residuales o producto de la lluvia que conduce a pérdidas por fugas, a desabastos o a inundaciones; la carencia de suficientes luminarias, particularmente en calles pequeñas; un irregular servicio de recolección de basura o la falta de suficiente vigilancia, por mencionar sólo algunos de los problemas más conocidos y que están ampliamente documentados. A estos problemas hay que agregar decisiones equivocadas de algunas autoridades que permiten mayor construcción residencial en zonas saturadas, lo que acentúa la problemática. Claro que estos problemas presentan distintos niveles de gravedad en cada una de las delegaciones de la Ciudad.

Resolver estos problemas requiere de recursos y en este sentido es entendible la solicitud de los Delegados a la Asamblea. Yo no estaría en contra de una decisión en este sentido, pero dado que esos recursos provienen en última instancia de nuestros impuestos, creo que primero deberían resolverse otros temas de igual o mayor relevancia. Y desde mi perspectiva, creo que uno de los más importantes es el referido a la transparencia y rendición de cuentas. Como sucede en muchos Estados y municipios, creo que estos temas muestran aún un rezago importante en nuestras delegaciones. Es cierto que los Delegados tienen que rendir cuentas a la Asamblea Legislativa, pero dada la correlación de fuerzas políticas en este órgano de gobierno, esta obligación se convierte en un simple trámite rutinario sin mayores cuestionamientos. Y la población tampoco lo hace, con la excepción de grupos pequeños de ciudadanos más informados y con mayor poder económico y/o político, usualmente en zonas o colonias de altos ingresos como Polanco o Lomas.

Un primer aspecto a enfatizar es que, en principio, existe una distribución de responsabilidades para la provisión de estos bienes y servicios públicos entre las distintas autoridades de la Ciudad, e incluso la autoridad federal. Pero esto lo desconoce la mayoría de la población. El bache en una vía secundaria no es asunto del Gobierno Federal o del jefe de la Ciudad, sino del Delegado. Las delegaciones también son responsables de mantener en buen funcionamiento las bombas y pozos para suministro de agua potable. Estos son sólo algunos ejemplos de la distribución de responsabilidades. Pero si los habitantes de las colonias no conocen estas diferencias, no están en posibilidades de exigir rendición de cuentas a la autoridad indicada. En los países desarrollados, el castigo a los malos funcionarios locales se refleja en las urnas, pero en nuestra Ciudad esto no ocurre en la mayoría de las delegaciones porque el electorado tiene una enorme confusión en este tema.

Claro, sin considerar el manejo político que varios Delegados hacen en la provisión de estos bienes y servicios. Yo llegué a pensar que mi Delegado anterior (Tlalpan) tenía la firme convicción de reducir la desigualdad en la zona, para lo cual tenía que aumentar ligeramente la provisión de estos bienes y servicios a las zonas más pobres y con mayores votos (sin dejar de ser una provisión de muy mala calidad) y disminuirla en zonas de mayores ingresos.

Pero la rendición de cuentas no sólo atañe al uso de recursos, sino a muchas otras decisiones que se toman y que terminan agravando el problema. El ejemplo típico es la autorización de mayores construcciones en zonas ya saturadas, con pocas vialidades y problemas de agua, y sin recursos suficientes para ampliar esta infraestructura. De nuevo, y para comentar un ejemplo que conozco, éste fue un problema en Tlalpan, al menos en la zona de Tepepan, en donde se autorizó la construcción de varios conjuntos habitacionales pero las vialidades ya están colapsadas y la falta de agua se ha vuelto una constante.

Como mencioné antes, es claro que las delegaciones requieren de mayores recursos para cumplir con sus obligaciones, pero la Asamblea sería más responsable si al mismo tiempo creara los mecanismos adecuados (y no politizados) para lograr una mayor transparencia en el uso de estos recursos y una mayor rendición de cuentas de estas autoridades. Y ojalá la población aprendiera a aplicar el voto de castigo cuando la ocasión así lo amerite.



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