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Tintero económico | Alejandro Villagómez

La importancia de la evaluación crítica

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

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Y la carroza se convirtió en calabaza… esta es la irremediable realidad que tiene que enfrentar cada Presidente al fin de su ciclo sexenal
Miércoles 28 de noviembre de 2012

Esta es la analogía que ha venido utilizando el presidente Calderón en los últimos días de su administración, y al igual que en el cuento de la Cenicienta, el próximos viernes a las 12 de la noche se habrá terminado el encanto: la carroza volverá a ser una calabaza y los caballos, ratones. Pero a diferencia del cuento, no estoy seguro que exista un “príncipe” lo suficientemente poderoso que evite la realidad que enfrentará a partir de próximo sábado: el duro y crítico juicio de su administración, pero ya sin contar con el aparato gubernamental para la réplica y la abrumadora difusión de lo que considera su logros, como ha ocurrido durante los últimos meses. Esta es la cruda realidad de todos los ex presidentes.

La evaluación crítica de las acciones y resultados de nuestros gobernantes debe ser un ejercicio fundamental en nuestra vida democrática. Por desgracia, la mayor parte de este esfuerzo se pierde en el discurso ideológico y la revancha política. De hecho, la crítica (política) de la oposición es la menos informativa. Así como los gobernantes tienden a magnificar sus acciones y resultados, la oposición buscará descalificarlas de manera absoluta. Es una lucha de verdades (o mentiras) a medias, pero que provocan una enorme desinformación entre la mayoría de la población. Pero ésta no es una lucha “inocente”. De manera consciente o inconsciente, los políticos tratan de explotar algunas de las características del proceso cognitivo de los individuos. Como han mostrado estudios recientes de la sicología, la desinformación tiende a ser más perdurable en la mente de los individuos que la información verdadera, e incluso tiende a reforzarse con el paso del tiempo.

Un segundo nivel de análisis es el que se realiza en la mayoría de los medios. Sin embargo, este esfuerzo es muy desigual en calidad y en muchos casos tiende a dominar la percepción y la comparación simple de datos y eventos. La idea de que los datos son “información dura” y por lo tanto objetiva, puede ser muy simplista e incluso equivocada. A los datos hay que usarlos de manera adecuada, trabajarlos y entenderlos para poder llegar a conclusiones “objetivas”. Señalar que la política económica fue un total fracaso porque la tasa de crecimiento fue muy baja o que la política laboral fue un éxito porque el empleo en el registro del IMSS aumentó pueden ser conclusiones erróneas. No estoy diciendo que una u otra sean una aseveración falsa o verdadera, lo que quiero enfatizar es que no es suficiente con mirar a un número fuera de contexto sin entender sus causas. Kahneman, un profesor de sicología y premio Nobel de Economía (uno de los padres de la economía del comportamiento), señala como una característica fundamental del proceso cognitivo de los individuos el recurrir en una primera instancia al pensamiento intuitivo, que requiere poco esfuerzo, a diferencia del pensamiento analítico, que requiere de mayor esfuerzo. Pero este pensamiento intuitivo nos lleva a saltar de inmediato a conclusiones sobre la base de evidencia limitada, las cuales dominarán en nuestras decisiones, que en muchos casos terminarán siendo incorrectas.

También es importante cómo se presenta esta información. De nueva cuenta, los informadores están aprovechando las características cognitivas de los individuos y cómo procesan la información. La sicología también ha mostrado cómo reaccionamos de manera diferente a una misma información, sólo que presentada de forma distinta. No es lo mismo que el doctor me diga que la operación que me está sugiriendo tiene una probabilidad de 10% de que me quede en la plancha a que me diga que tiene una probabilidad del 90% de salir con éxito. La información es la misma, pero la forma de presentarla es distinta y mi juicio para decidir realizarla será diferente en cada caso. Los balances que se realizan en los medios son necesarios y relevantes, pero también es importante que se privilegie la seriedad, el profesionalismo, la calidad y la objetividad. Ya varios colegas columnistas han hecho referencia recientemente a este tema, como Jorge Zepeda o Samuel García. Creo que es un pendiente del periodismo mexicano.

Un tercer nivel en el análisis es el que nos corresponde a los académicos. Nuestro trabajo está en estudiar y analizar estos resultados de políticas públicas utilizando nuestras teorías e instrumental (mayormente econométrico), tratando de respetar el rigor científico. No obstante, hay que reconocer que este trabajo no está exento de problemas y sesgos. A manera de autocrítica valdría la pena mencionar nuevamente a Kahneman, quien señala que cuando se ha aceptado una teoría y se usa como una herramienta en nuestro pensamiento, es extraordinariamente difícil darnos cuenta de sus debilidades. Es cierto, pero al menos existe la posibilidad de enfrentar nuestro trabajo al escrutinio público, técnico y académico.

Finalmente, un ejercicio serio de evaluación no es suficiente si no existe una verdadera rendición de cuentas. ¿Llegará el día en que un mal funcionario pague por sus malas decisiones?

Y una queja: mientras el presidente señalaba ayer que se había cubierto el 92% de la disponibilidad de agua en el país, la Delegación Tlalpan no surtió de este líquido a la zona de Pedregal de Tepepan por cinco días, lo que se está volviendo costumbre… a propósito de incompetencias!



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