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Tintero económico | Alejandro Villagómez

Gabinete, élites del poder y movilidad social

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

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¿Puede ser la integración del gabinete un indicador de mayores oportunidades en el país y movilidad social?
Miércoles 07 de noviembre de 2012

Estamos a unas cuantas semanas de conocer al equipo que acompañará al próximo presidente de México y las especulaciones aumentan en intensidad. No sé quiénes lo conformarán, pero lo que sí puedo asegurar es que encontraremos varios apellidos con larga tradición en la vida pública, administrativa, diplomática y empresarial de nuestro país. No es un fenómeno nuevo y menos exclusivo a México. Existe una amplia literatura académica bajo el tema “élites de poder” que estudia y analiza este fenómeno en todo el mundo.

Durante las últimas semanas he dedicado parte de mi tiempo a escribir un texto que le da seguimiento histórico a una dependencia del gobierno federal. En este proceso he tenido que realizar una amplia revisión histórica sobre diversas personalidades que a lo largo del último siglo han sido secretarios, subsecretarios, directores generales, directores de organismos descentralizados o empresas paraestatales, diplomáticos, etcétera. La constante en el tiempo son los apellidos. Una cadena que va del abuelo, a padres, a hijos, nietos, además de relaciones por vínculos matrimoniales. No importa si son de izquierda o derecha o parte de una administración priista o panista. En suma, una compleja madeja de relaciones.

Tratando de imaginarme en qué situación se han encontrado la mayoría de los mexicanos decidí pararme frente al espejo y esto fue lo que sucedió:

Yo: espejito, espejito, dime si llegaré muy lejos en mi vida profesional.

Espejito: mmm, dime, alguno de tus abuelos fue un político, funcionario, empresario o diplomático importante?

Yo: pues no… hasta donde yo sé, no...

Espejito: mmm, tu padre?

Yo: seguro no…

Espejito: algún tío, tío abuelo, primo, primo segundo, tercero, cuñado, concuño, tu suegro, tío político, padrino, yo que sé… esfuérzate en recordar, ayúdame!!!

Yo: pues no, la verdad no tengo la menor idea…

Espejito: mmm… ¿qué fue lo que me preguntaste?

Yo: que si llegaría muy lejos!!!

Espejito: Ah! Es cierto, pues eso te lo aseguro!

Yo: si, seguro???

Espejito: claro, hasta la chin… y ya deja de quitarme el tiempo que tengo que atender a la gente VIP!!!

Yo: ?

Más allá de la broma, este fenómeno es motivo de estudios serios y detallados, ya que entre otras cosas nos puede ofrecer información sobre el tema de la igualdad de oportunidades en nuestro país y su evolución en el tiempo, así como el papel de la meritocracia en una sociedad democrática moderna. El fenómeno no es nuevo ni exclusivo para México. Basta recordar a los Bush, Kennedy o Rockefeller en Estados Unidos. En nuestro país no es difícil elaborar una amplia lista de apellidos VIP que han dominado la vida política y empresarial por décadas (podemos agregar al mundo sindical e incluso al intelectual). Probablemente una de las principales referencias sobre el tema es el académico norteamericano Roderic Ai Camp, quien durante varias décadas se ha dedicado a estudiar esta compleja madeja de familias, las relaciones que establecen entre ellos y su sistemática presencia en posiciones de poder en nuestro país.

Por cierto, y como dato chusco, el apellido Attolini que se ha vuelto popular recientemente por el tema #YoSoy132 puede no ser ajeno a esta vinculación con el pasado, aunque desconozco si existe alguna relación, no obstante que no es un apellido muy común. Me tope con un José Attolini Aguirre, que fue uno de los fundadores de lo que ahora es el Colegio Nacional de Economistas y fue director de Almacenes Nacionales de Depósitos.

En una sociedad democrática, que aspira a mayores oportunidades para todos sus integrantes, menores niveles de desigualdad y mayor movilidad social, ¿no podría ser la integración del gabinete un indicador interesante de estos avances? A lo largo de nuestra historia, la reincidencia de apellidos ha sido un factor característico en la conformación de los gabinetes. En muchos casos hay que reconocer los méritos propios de los individuos, aunque en otros casos no necesariamente. Incluso, cierta literatura sugiere que ser parte de esta selecta lista modifica las condiciones iniciales en una carrera profesional. Finalmente, también hay que reconocer que el círculo se ha ampliado y han aumentado los ingresos de “los ajenos”. Lo cierto es que con el tiempo, la madeja de relaciones se ha vuelto más compleja. Por lo pronto, esperemos a conocer al siguiente grupo que estará en el poder público los próximos seis años.



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