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Tintero económico | Alejandro Villagómez

El FMI enciende de nuevo los focos amarillos

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

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De acuerdo con el FMI, los riesgos negativos están aumentando en el entorno económico mundial, lo que provoca que aumente la probabilidad de que regrese la recesión global
Miércoles 10 de octubre de 2012

Con la publicación de la última actualización de su Reporte Perspectiva Económica Mundial”, el FMI vuelve a prender los focos amarillos sobre la complicada situación de la economía mundial en estos momentos y lo que se espera en los próximos meses y años. No es que ofrezca información nueva, pero sí la presenta de manera sistematizada: la foto completa. Y por si quedaban dudas, el tono del reporte es más pesimista que el ofrecido en julio pasado, el cual ya generaba preocupación.

El epicentro del problema siguen siendo los países desarrollados, en particular Europa. Los problemas fiscales no sólo no se resuelven, sino que en algunos casos existe la amenaza de que se agudicen. En esta región del mundo varios países ya están en recesión y otros, como Grecia, no han salido de ella desde hace tiempo. Pero el problema preocupante sigue siendo España y, en menor medida, Italia por su tamaño. Por lo pronto, el lunes se anunció la disponibilidad de recursos para el rescate español, aunque por el momento no pretende utilizarlos e intenta salir del hoyo reforzando sus medidas de austeridad, las cuales de por sí han sido ya duras. La denominada “devaluación interna” no sólo resulta dolorosa en términos de actividad económica, sino que resultará muy costosa en términos sociales y políticos. El descontento público seguirá en aumento y crecen las presiones de los grupos independentistas, particularmente en Cataluña. La verdad es que no queda claro cuánto más puede jalarse la liga de esta denominada “consolidación fiscal”. Ya en otras notas he señalado que de no mostrar esta política sus beneficios de manera más rápida, el desastre puede ser mayúsculo. Se espera que la contracción económica observada en el 2012 para España e Italia se mantenga en el 2013, mientras que para la Zona Euro en su conjunto, que este año registrará una contracción, apenas crecerá 0.2% el próximo año.

Para el resto de los países desarrollados el panorama no es mucho mejor. En Estados Unidos se mantiene la desaceleración de su economía y a pesar de los favorables resultados en desempleo en su último reporte, no se esperan mejorías significativas en el futuro, a lo cual hay que agregar la preocupación por su situación fiscal. En estas circunstancias, los efectos negativos sobre las economías emergentes continúan aumentando. Recordemos que el principal impacto a estas economías se produce por la contracción en el comercio internacional y en las fuentes externas de financiamiento. Pero estas dos variables se mueven al ritmo que bailan las economías desarrolladas, por lo que se espera que la tasa de crecimiento del comercio mundial disminuya al 3.2%, después de un 5.8% observado el año pasado. Adicionalmente, en un entorno de muy débil crecimiento, no sólo disminuye el volumen del comercio, sino que el precio de varias materias primas o commodities también disminuye, lo que afecta a muchas de estas economías emergentes cuyo crecimiento se ha fundamentando en la exportación de estos productos.

De acuerdo al FMI, el crecimiento de China en el 2012 será del 7.8% y el de India de 4.9%, cuando estas economías venían creciendo a dos dígitos en el 2010 y antes de la crisis mundial. Es obvio que esta desaceleración la tienen que resentir aquellas otras economías emergentes que eran proveedores de materias primas y otros productos primarios. Varias de estas economías se encuentran en América Latina y entre ellas destaca Brasil. Por eso no llama demasiado la atención que este país esté creciendo tan sólo al 1.5% este año, después de registrar un crecimiento de 7.5% en el 2010 y tasas similares antes de la crisis mundial. En conjunto, las economías emergentes crecerían un 5.3% este año y 5.6% el próximo.

En este panorama desalentador, es interesante notar que el ajuste a la baja del crecimiento previsto para México sea menor al promedio de América Latina y en particular respecto a Brasil. Se espera que este año cierre en 3.8% y para el 2013, nuestro crecimiento sea de 3.5%. Si bien nuestra economía depende fuertemente del comportamiento de la economía norteamericana, han existido otros elementos que nos han permitido sortear mejor, en términos relativos, las condiciones desfavorables de este año, como por ejemplo la estructura de nuestras exportaciones que dependen mucho menos de materias primas. No obstante esto, de continuar y prolongarse la desaceleración de la economía mundial, nuestro país no podrá aislarse de esta “ola”, a menos que tuviera un dinámico mercado interno que permitiera sustituir buena parte de la contracción externa, y ese sabemos no es el caso.

En suma, el panorama que nos comparte el reporte del FMI resulta complicado y preocupante, en particular porque tiende a darle mayor peso a los riesgos negativos y sigue desconfiando de los posibles resultados derivados de las políticas macro actuales implementadas en los países desarrollados. Por cierto, ese es el entorno económico mundial que encontrará la nueva administración en nuestro país.

 

* Investigador del CIDE



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